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La novela Ferrovie del Messico: un romanzo d'avventura, del narrador italiano Gian Marco Griffi (1976), convoca a muchos personajes de Latinoamérica; sobre todo, vuelve a decirle a Europa que México guarda un secreto de proporciones poéticas.

Gian Marco construye una variante espacio-temporal de la Segunda Guerra Mundial en la que Cesco Magetti, guardia nacional republicano, tiene la encomienda de localizar el libro Historia poética y pintoresca de los ferrocarriles en México, de Gustavo Adolfo Baz e ilustrado por Eduardo Gallo. Una vez conseguido el documento deberá reproducir la vía férrea, pues ahí se esconde un arma secreta que ayudará a ganar la Segunda Guerra Mundial a los nazis y sus aliados. La Schutzstaffel exige que Magetti inicie las pesquisas con urgencia y a costa de cualquier precio.

En las indagaciones aparecen personajes de otros libros. Menciono uno esencial, creado por Malcolm Lowry, el ex cónsul Geoffrey Firmin, de Bajo el volcán (1947), con quien uno de los personajes secundarios entabla una conversación para entender lo ocurrido en El Casino de la selva; de igual manera transita por estas páginas Arturo Belano, ilustre detective salvaje; pero la enseñanza latinoamericana no queda en Bolaño sino en una figura toral: Jorge Luis Borges. Se refiere en un pasaje a “El jardín de senderos que se bifurca” y se alude a El Aleph. El influjo de Gravity 's rainbow (1973), de Thomas Pynchon, irradia largas secuencias hilarantes entre militares que dejan todo en manos de un superior, actúan bajo la certeza de seguir las órdenes en la cadena de mando. Gian Marco pone en práctica, con un resultado iconoclasta, el efecto dominó de la banalidad del mal. Honra a muchos autores que no son de Europa, pero deja el rastro de un narrador italiano: Carlo Emilio Gadda, el ejemplo insigne.

Ferrovie del Messico se divide en dos partes: la primera consta de 820 páginas; la segunda, de una cuartilla. Aunque las partes del conjunto son asimétricas, la relación entre ambas es indisoluble y complementaria. También debe señalarse que la estructura decimonónica del proyecto posee variaciones que dan un sesgo interesante a este edificio literario; sobre todo, porque las cartas entre los personajes se corresponden, a veces, en otro tiempo y en otro espacio. Están dirigidas a un “Querido futuro” y ese futuro rebasa cualquier fecha más allá de febrero de 1944, año y mes en el que transcurre la primera parte. Esa inquietud temporal se resuelve en la segunda sección, pues las páginas que trastocaron la línea de tiempo son congruentes con los engranajes del relato e incluso lo acercan a una metatextualidad que no se consuma pero se mantiene latente.

El México de este libro es similar al de la época de oro del cine nacional: la niebla, los cerros, los magueyes, la dulce oscuridad de la noche rota por el sonido del ferrocarril. Estos elementos ofrecen un paisaje de ensueño y adquiere aplomo cuando la referencia es Frida Kahlo, el jai alai, la muerte y la poesía emanada de la tierra. En este país la religión, el deporte, la comida, la pintura y la vida bohemia seducen. Una voz narrativa omnisciente da cuenta de las visitas a Guadalajara, Michoacán, Puebla y Veracruz. También comparte estancias en Oaxaca, Acapulco y Chilpancingo. Habla de un país en tensa calma. Visita San Luis Potosí, Querétaro y Guanajuato; se detiene en Coahuila, pues le parece adorable Cuatro Ciénegas. Intenta asir el paisaje con pinceladas poéticas: "[...] todo se pinta de flores selváticas que crecen y recubren la pared de la casa, la muerte expresa su arte en un lunar perdido en la piel de México".

La trama tiene un giro loable cuando Magetti asesina a un nazi, eso acelera las cosas. Escapa por Suiza, luego ingresa a Francia y después de un largo viaje llega a México. Recorre el país desde 1969 hasta 1986. Busca a Gustavo Baz, establecido en Santa Brígida, municipio de San Pedro, en Coahuila. Cito una enumeración breve del viaje por territorio azteca: "Setenta, la copa Jules Rimet, setenta y dos, cien años de la muerte de Benito Juárez, setenta y tres, Chilpancingo de los Bravo con sus flores y los cien años cumplidos de la ferrovía de Veracruz, setenta y cuatro, una exposición canina, setenta y cinco, el Congreso Internacional de la Educación del Tercer Mundo y el programa de pavimentación 'Construyendo caminos para el progreso', setenta y seis, el Primer Foro Latinoamericano de televisión para niños y la exposición 'México hoy y mañana', setenta y siete, el Tratado de Tlatelolco de Armas nucleares, setenta y ocho, el concurso Miss Universo en Acapulco... ”. La lista de actividades sociales crece y el autor logra así, a otro ritmo, entender que a México lo aleja del misticismo y la poesía la cotidianidad de los habitantes.

Griffi atenaza a México con una estrategia narrativa similar a la de la famosa novela de Roberto Bolaño: Los detectives salvajes (1998). Pareciera que la poesía es el instrumento ideal para asir el alma de este país. Es el motivo por el que Magetti se siente magnetizado por esta tierra. Esa emoción la comunica en misivas a Tilde, una muchacha inteligente cuyo destino fúnebre irradia una belleza melancólica. Magetti la detalla de la siguiente manera: “Después de todo, me viene a la mente la boca de Tilde, elegante y desdeñosa, sus dientes perfectos que mordisqueaban los labios regios y reacios, y la imagen de su rostro se mezclaba con los sabores de México, si sólo hubiera tenido la idea de los sabores de México. También vinieron a la mente las cartas de Firmino, aquellas hojas manchadas de tierra y de secreciones animales, y me di cuenta que dibujar un mapa ferroviario de México era para mí lo mismo que diseñar un animal nunca visto”.

Las fotografías de Tina Modotti, la obra de José Guadalupe Posadas, de Frida Khalo, de Diego Rivera, el sonido del ferrocarril que atraviesa los cerros de un verdor hermoso y se encapsula en la neblina. Todo eso enriquece la idea de un país herido por nostalgias. En esta novela, México es un misterio creciente, un anhelo reforzado por mapas. Y quien tiene muchos mapas sólo acrecienta el deseo de viajar

Gian Marco Griffi vive en Asti. Ha publicado Più segreti degli angeli sono i suicidi (2017) e Inciampi (2019). Con Ferrovie del Messico se hizo de muchísimos lectores; fue traducido a varios idiomas pero aún no al español. El año pasado publicó en la editorial Einaudi un volumen de más de mil páginas titulado Digressione.

  • Italia, Laurana Editore, 2022, 824 páginas.

Contenido sindicado vía RSS de El Universal Cultura. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/cultura/confabulario/un-lunar-en-la-piel-de-italia-resena-de-ferrovie-del-messico-de-gian-marco-griffi/

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