Somos, por nuestra situación continental,
lo que Francia es a Europa:
el punto de intersección
de las dos grandes culturas humanas
Antonio Caso,
"El sueño de Napoleón", 1924
Las relaciones entre México y Francia son fruto de iniciativas de hombres y mujeres que atravesaron el Atlántico, tejieron afectos, sembraron intereses y generaron sueños. Esos contactos dan vida y sentido a los 200 años de relaciones diplomáticas y de amistad que hoy celebran los dos gobiernos, a pesar de los momentos de distanciamiento, rupturas y guerras que los han separado. ¿Qué es lo que ha mantenido viva la flama de su amistad y diluido los resentimientos? ¿En qué principios se asientan los afectos para atravesar los vendavales del tiempo?
Los dos países comparten raíces comunes: católicas y latinas, son frontera con la cultura anglosajona y protestante, y han vivido experiencias revolucionarias que transformaron profundamente su sociedad, dieron carácter y dignidad a sus pueblos, y alimentaron su humanismo con ideales de libertad, autodeterminación, respeto al derecho internacional y solidaridad. ¿Cómo se han utilizado esos ideales para enfrentar los problemas internacionales y satisfacer las ambiciones de cada nación? ¿De qué manera sus prácticas diplomáticas dan luz sobre los desafíos que hoy vivimos caracterizados por el ascenso del autoritarismo, la cacería a los migrantes, la aniquilación de pueblos enteros, el atropello al derecho internacional y la intimidación que ejerce Estados Unidos?
En 200 años el ejercicio de la diplomacia ha variado de acuerdo con el tipo de Estado, las condiciones materiales y culturales, la coalición que gobierna y las prioridades estratégicas de cada país. En la larga duración tenemos cuatro tipos: la diplomacia imperial, 1808-1867; La Republicana, 1880-1914; La pragmática, 1917-1962; y la presidencial, 1963-2025.
I. La diplomacia Imperial 1821 - 1867
Las relaciones inician antes de la Independencia y se quebrantan en 1867. En este periodo, Francia retoma su expansionismo y, junto a Inglaterra, se erige en potencia mundial. Su ambición es sustituir el liderazgo que España ejerció en América y frenar la influencia anglosajona. Mientras que México busca construirse como país independiente y soberano, y se inspira en los modelos franceses para dotarse de una forma de Estado -monárquica o republicana-, construir una autoridad nacional -centralista o federalista- y diseñar una forma de gobierno, desea atraer migrantes para poblar el vasto territorio heredado de España.
Los antecedentes de las relaciones inician entre 1808 y 1830. Dos decenios donde al imperio de Napoleón I -que invade España en 1808 y acelera los procesos de independencia- le sigue la Restauración de Louis XVIII, monarca absoluto, unido por un Pacto de familia a Fernando VII, quien busca regresar las "colonias rebeldes" a España. En ese tiempo, México emerge independiente, abre las puertas al comercio internacional y manda representantes para obtener el reconocimiento de las potencias. Inglaterra y Estados Unidos aceptan. Francia se resiste, en 1822 cierra la puerta a Lucas Alamán. No obstante, la migración francesa y los intercambios comerciales aumentan y presionan para el envío de agentes: Alex Martin, es nombrado el 26 de mayo de 1826; Thomas Murphy padre, representante de México, es admitido el 26 de diciembre en la corte. Así inicia la amistad diplomática que hoy celebramos.
El reconocimiento de México tuvo que esperar. En 1830 la revolución de julio elevó al trono a Louis Philippe de Orleans -hijo de un regicida-, quien reconoce a los nuevos países de América. Se firma un tratado que fija el envío de los primeros ministros: el Barón Deffaudis y Eduardo de Gorostiza. Se incrementa la migración individual y organizada. Es el origen de la colonia de Jicaltepec, hoy San Rafael, al norte de Veracruz que tiene éxito y sobrevive hasta nuestros días. En ese decenio la comunidad francesa supera a la española, diezmada por la independencia y las leyes de expulsión de 1827 y 1829. Varios comerciantes galos fueron afectados por el incendio del Parián, a otros se les exigió préstamos forzosos y cinco fueron asesinados en Atencingo, Puebla. Amén del pastelero Remontel, esos son los reclamos que desatan la llamada Guerra de los pasteles.
En abril de 1838, Francia envía una escuadra, toma el fuerte de San Juan de Ulúa y durante ocho meses bloquea el puerto de Veracruz. El joven príncipe de Joinville dirigió un asalto, soñando conquistar el país como lo hacía su padre en Argel, pero el presidente Santa Anna había escapado y preparaba la resistencia. Se firma un Tratado de Paz y "amistad eterna", donde México se compromete a pagar 600 000 pesos. Este episodio esconde una tragedia geopolítica mayor. Desde 1836 México busca recuperar Texas. La intervención francesa lo distrae y deja sus finanzas exhaustas. Seis meses después, Francia reconoce a la República de Texas, firma un Tratado comercial y envía a Alphonse Duvois de Saligny como ministro, personaje que será activo animador del Imperio de Maximiliano.
Mientras que en Europa se desata la Revolución de 1848, EU invade México y se apropia de la mitad del territorio. Francia permanece neutral y proclama la Segunda República que preside Louis Napoleón, quien, después de un golpe de estado, establece el Segundo Imperio y, ya coronado como Napoleón III, aplica una política de expansión a los cinco continentes. La página más brillante de su reino sería establecer un Imperio católico y latino en México para frenar la expansión de Estados Unidos. Aprovecha la Guerra de Secesión (1861-1865), el apoyo de la iglesia y los conservadores mexicanos, así como el decreto de suspensión de la deuda para intervenir. La Convención tripartita -con España e Inglaterra- bloquea los puertos. Se firma el acuerdo de la Soledad, pero el ministro Duvois de Saligny rompe el tratado y ordena la intervención militar. El 5 de mayo las armas mexicanas se llenaron de gloria; frenan la ocupación del territorio por un año. Con 30 000 soldados, desde abril de 1863 se instala el Imperio. Maximiliano y Carlota llegan al año siguiente. A fines de 1865 EU presiona a Napoleón le Petit y las tropas abandonan el país en abril de 1867. Para julio, los juaristas recuperan la capital.
La lucha contra el modelo monárquico termina en México con el fusilamiento de Maximiliano, y en Francia con la proclamación de la Tercera República durante la guerra franco-prusiana. A partir de entonces las relaciones entre los dos Estados se guiarán por los principios de soberanía y el derecho internacional.
La diplomacia republicana 1880 - 1914
El segundo momento se caracteriza por el acelerado intercambio de migrantes, tecnología, capitales, cultura y modelos sociales. El restablecimiento de relaciones se da en 1880, con el envío de ministros y la concesión para establecer un banco en México, origen del Nacional de México, pilar de la economía y del crédito público. La migración de franceses se consolida: los barcelonnettes crean un emporio: comercial, industrial y bancario. Para inicios del siglo XX, controlan los grandes almacenes, modernas industrias de consumo (textiles, papel, tabaco, cerveza, dinamita). El capital del hexágono se multiplica desde 1905 con la apertura de la bolsa de París a los bonos mexicanos. Para 1914, los galos controlan dos tercios del capital bancario y de la deuda pública. Es el periodo del afrancesamiento de las élites y del modelo urbano; de la arquitectura ecléctica, calificada de afrancesada o porfirista, que inunda las principales ciudades, puertos y capitales del país.
Con la idea de llevar el progreso y la civilización a los pueblos, la Tercera República francesa consolida su imperio en los cinco continentes; las élites mexicanas sueñan en París y desean elevar el país al rango de "las naciones más civilizadas" ... y envían sus pabellones a las Exposiciones universales de 1898 y 1900. Ya no es la fuerza que invade, son las mercancías, los capitales, la cultura, los modos de vivir y de ser de las personas. En palabras de Justo Sierra es el "ropaje de la modernidad que durante dos siglos han adoptado los países latinos".
La Revolución no es comprendida por la diplomacia francesa. La élite porfirista encuentra exilio en París (los Díaz, Limantour, Casasús, Landa y Escandón, de Mier..). Los intereses de los migrantes y del capital francés son favorables al regreso de los porfiristas y saludan el golpe de estado contra Madero. Francia reconoce al gobierno de Victoriano Huerta y autoriza un préstamo. Para julio de 1914, la Revolución derrota al usurpador. Entre 1914 y 1917, Villa, Zapata, Orozco, Carranza se enfrentan y afectan intereses de migrantes y de financieros. En Europa estalla la Gran Guerra. Francia vive cinco años de barbarie... más de 1,300 franceses o mexicanos de origen galo, les Poilus mexicains, salen para hacer la guerra, mientras su comunidad lucha en el país contra sus enemigos y busca solidaridad de un gobierno mexicano que se mantendrá neutral.
La diplomacia pragmática: 1917 - 1962
El tercer momento es el de un pragmatismo frente al declive de Europa y la emergencia de la hegemonía estadounidense y de la URSS. México mantiene un pragmatismo revolucionario, mientras que Francia inicia el proceso de descolonización. En 1919 nace la esperanza con la creación de la Sociedad de Naciones, a la que se adhiere Francia, algunos países europeos, India, Australia, toda América del sur, pero ni Washington, ni México. Las razones las expone Carranza: "no establece una perfecta igualdad para todas las naciones y para todas las razas".
El reconocimiento del gobierno revolucionario por parte de Francia tardará hasta que EU acepte los Tratados de Bucareli (1923) y se concreta en un acuerdo sobre las reclamaciones de ciudadanos franceses. En 1927 se firma una convención. Inicia así un nuevo depart. ¿Cuál fue la actitud de ambos ante la expansión del totalitarismo? México censura la invasión italiana a Etiopía (1935-36); reprueba la expansión nazi en Austria (1938) y en Checoslovaquia (1938); acude al arbitraje de la SDN y exige la aplicación de sanciones. La cancillería francesa respalda la condena multilateral, pero su alianza con Inglaterra la lleva a firmar el acuerdo de Múnich, que consiente la ocupación nazi de los Sudetes (Checoslovaquia) y deja paso libre a los planes de Hitler: los horrores del exterminio de "razas inferiores".
Los nazis invadieron y someten a Francia. Los principios humanistas orientan la diplomacia mexicana hacia el pueblo francés. El gobierno de Cárdenas desconoce progresivamente al de Vichy y otorga apoyo diplomático y asilo a la resistencia. Desde 1940, Gilberto Bosques, cónsul de México en Francia, renta dos castillos en Marsella para dar refugio a los perseguidos. Miles de antifascistas, comunistas, republicanos españoles, gitanos, judíos y homosexuales reciben una "visa al paraíso" y logran salir de Europa. Mientras que, en el país, se atiende el "Appel du 18 juin" que Charles De Gaulle lanza desde Londres; se organizan los comités por la Francia Libre bajo el impulso de Jacques Soustelle. El gobierno mexicano mantiene una comunicación directa con sus líderes. Para 1944, Paul Rivet, entonces agregado cultural de la France Libre, funda el Instituto Francés de América Latina (IFAL), espacio de libertad donde florecen los intercambios científicos, intelectuales y culturales. El 23 de octubre de 1944, México reconoce al gobierno provisional de Charles de Gaulle.
Desde 1945 inicia un nuevo orden mundial con dos superpotencias: EU y la URSS. Francia se reconstruye bajo la tutela del Plan Marshall y el contexto de la Guerra Fría; los países se alinean a uno u otro polo. México y Francia fortalecen las raíces comunes a través de la cultura, de intercambios universitarios -se inaugura la Casa de México en la ciudad universitaria de París- y sendas exposiciones: en 1958 París descubre el Art mexicain des origines y en 1962 Les chef d’œuvre fueron saludados por Malraux.
Sin embargo, Francia enfrenta un doloroso proceso de descolonización de lo que fue, entre 1830 y 1960, el segundo imperio más grande del mundo. Su actitud pasa de intentar conservar las colonias por la fuerza en Argel e Indochina (Vietnam, Laos y Camboya), a reformular su imperio y aceptar las independencias, como en Marruecos, Tunez y catorce colonias africanas. En ese proceso México asumió una postura favorable a la libre determinación de los pueblos, y denunció ante la ONU la violencia militar en Indochina y la brutal represión durante La battaglia di Algeri. Misma política la mantuvo frente a Cuba y a su revolución: la diplomacia mexicana se opuso a la expulsión de Cuba de la OEA, denunció la invasión de bahía de Cochinos y mantuvo una postura firme, hasta nuestros días, frente al bloqueo a la isla. Por su parte, Francia, en pleno proceso descolonizador, apoyó a EU y consintió el bloqueo a la isla. Ambos comparten la misma preocupación frente a la crisis de los misiles.
La diplomacia presidencial: 1963 - 2025
La última fase es la de la diplomacia presidencial, con las primeras visitas presidenciales recíprocas. Se caracteriza por la participación de altos funcionarios de ambos países y la creación de instituciones bilaterales que aceleran los intercambios culturales, científicos y económicos con el fin de diversificar los lazos ante la Guerra Fría y favorecer una alternativa común.
La primera visita es la de Adolfo López Mateos a París, en 1963. Su objetivo fue tender la mano para resarcir los desencuentros durante el proceso de descolonización, estrechar lazos políticos y comerciales con el fin de diversificar las relaciones internacionales y establecer acuerdos de inversión para las industrias petrolera y siderúrgica. Al año siguiente, el general Charles de Gaulle emprendió una gira por Latinoamérica y visitó México. La célebre frase que pronunció De Gaulle desde el balcón de Palacio Nacional, "marchemos la mano en la mano", fue de reciprocidad en la búsqueda de una vía propia frente a las dos superpotencias. Su presencia sanó los resentimientos heredados desde el siglo XIX (la intervención y el imperio de Maximiliano) y colocó a México como su interlocutor predilecto en Latinoamérica.
Los movimientos sociales se multiplicaron desde 1968 y la confrontación occidental con la URSS generó una política de golpes de estado auspiciados por la CIA en Guatemala, Brasil, República Dominicana, Chile, Argentina, Uruguay… La actitud de Francia y México fue la “mano en la mano” para denunciar y dar asilo político. En otros casos, la diplomacia francesa se mantuvo neutral. El discurso que François Mitterrand pronunció en la Plaza de la República de la Ciudad de México, en 1981 –“saludo a los luchadores de la libertad”-, consolidó la posición conjunta que Francia y México avanzaron ante la ONU, unos meses antes, al reconocer al Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (MLN-FDR) como fuerza política representativa en El Salvador, desafiando así la vía militar de los Estados Unidos. Promovieron además la creación del Grupo Contadora para apoyar el proceso de Paz en Centroamérica.
Esa unidad se fracturó ante la guerra de las Malvinas y la invasión de Panamá por Estados Unidos. México respaldó el derecho a la soberanía argentina sobre la isla, la no intervención y autodeterminación de los pueblos. Francia, motor de la Comunidad Económica Europea, apoyó al Reino Unido, denunció el uso exagerado de la fuerza militar en Panamá, pero mantuvo una postura neutra.
Con la disolución del bloque socialista, 1989-1992, el mundo cambió. Se abre la puerta al neoliberalismo bajo la hegemonía de los Estados Unidos. Emergen nuevos bloques: la Unión Europea, el Mercosur, la APEC, el COMECOM… México se asocia a Canadá y Estados Unidos en el TLC, pero busca otros horizontes. La visita del presidente Jacques Chirac abre “autre fenêtre sur le monde” y acelera las negociaciones para un acuerdo comercial con la Unión Europea, que entró en vigor en 2000. Tres años más tarde, la “mano en la mano”, los dos países hacen frente común en la ONU contra la invasión unilateral de EU a Irak y, en 2004, enfrentan juntos la crisis de Haití: Francia envía un ejército y México aporta ayuda humanitaria.
Entre 2009 y 2012 sobrevino un quiebre diplomático por el caso Florence Cassez, francesa acusada de pertenecer a una banda de secuestradores, detenida de forma irregular y sentenciada a cubrir una pena de 60 años. El problema jurídico se transformó en un caso de Estado cuando el presidente Zarkozy solicitó que purgara su pena en Francia. El ministro de seguridad, García Luna -hoy encarcelado en EU por tráfico de drogas- presionó al presidente mexicano para no liberarla. Lo que provocó la suspensión de relaciones y la anulación del esperado Año de México en Francia. Al cambiar la coalición gobernante en México, Florance Cassez fue repatriada.
Para superar la crisis y reactivar la agenda bilateral, en 2013 se creó el Consejo Estratégico Franco mexicano. Se promovieron numerosos acuerdos económicos, de cooperación y de intercambio cultural, así como las visitas de François Hollande, en 2014, que dio prioridad a la agenda con la Unión Europea. Entre 2016 y 2025 la inversión directa de Francia alcanzó un récord histórico. Ese último año el presidente Emmanuel Macron fue recibido en visita de Estado y se anunció que el 2026 sería el año de celebraciones del Bicentenario de estas relaciones.
En suma, Francia y México han superado sus conflictos gracias a que han construido una tradición diplomática basada en la reciprocidad, la negociación y el derecho internacional. Las diferencias de posturas frente a los conflictos actuales -guerras en Ucrania e Irán, terrorismo de Hamas, genocidio de la población palestina, cacería a migrantes y autoritarismo de Estados Unidos- son coyunturales, aunque merecen una respuesta urgente, unida y firme. La amistad, basada en profundas raíces católicas y latinas, donde prevalece el respeto a la soberanía, la autodeterminación de los pueblos y el humanismo, trasciende los vendavales y puede generar horizontes de esperanza.
Historiador, profesor-investigador de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, donde dirige el Proyecto de investigación México Francia: presencia, influencia, sensibilidad. www.mexicofrancia.org
Contenido sindicado vía RSS de El Universal Cultura. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/cultura/confabulario/mexico-francia-1808-2026-una-historia-de-amistad-y-conflictos/