¿Qué hace un presidente cuando solo 32 de cada 100 estadounidenses aprueban su gestión
y faltan 2 días para una elección que puede quitarle el Congreso? Pide a sus votantes que
imaginen su nombre impreso en la boleta.
Donald Trump no compite el 3 de noviembre y Barack Obama ya no puede hacerlo. Aun así,
el cierre de las intermedias se volvió un enfrentamiento entre ambos.
La guerra con Irán disparó la gasolina y llevó la inflación a 3.7% en septiembre.Además,
Reuters/Ipsos ubica la aprobación de Trump en 32% y da a los demócratas 11 puntos de
ventaja.
Trump: el candidato ausente que quiere estar en todas partes
En lugar de esconder a un presidente impopular, la Casa Blanca lo puso al frente. Susie
Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca, explicó por qué: muchos votantes de baja
participación son votantes de Trump, y solo él los saca de casa.
Mítines en territorio propio
Su gira arrancó el 1 de octubre. Prometió visitar los 35 distritos más competidos, pero empezó
en Oklahoma y Alabama, bastiones republicanos.
Para los demócratas, fue una buena noticia: si Trump tiene que ir a defender sus bastiones,
es que hasta ahí el apoyo empieza a ser débil.
Dinero y promesas de última hora
Desde septiembre, el equipo de Trump ha gastado unos 277 millones de dólares para apoyar
a candidatos republicanos.
Buena parte de ese dinero se destinó a zonas que antes eran seguras para su partido y que
hoy están en riesgo, en gran medida por la impopularidad del propio Trump.
Trump prometió 5,000 dólares a cada adulto si su partido conserva ambas cámaras, evaluó
suspender el impuesto federal a la gasolina y ofreció el galón a 2 dólares, pero después de la
elección. A mediados de octubre, el galón costaba 4.27 dólares.
Su mensaje final apela al miedo: presenta a los demócratas como extremistas que abrirían las
fronteras y defiende sin titubeos la guerra con Irán.
Obama: un regreso con reloj en mano
Obama no había encabezado mítines de campaña en todo el año. Reapareció en la última
semana de octubre, con actos en Ohio, Michigan y Georgia. El momento no fue casual: a
Georgia llegó dos días antes de que terminara el periodo de voto anticipado. Su objetivo era
que los simpatizantes demócratas votaran de inmediato, sin esperar al 3 de noviembre.
Un voto emitido por adelantado ya está asegurado: no se pierde por un imprevisto, por el
trabajo o por desgano de última hora. Eso pesa mucho para los demócratas, porque en las
elecciones intermedias muchos de sus votantes, sobre todo jóvenes y minorías, suelen
quedarse en casa.
Obama y Trump piden lo mismo
Ninguno persigue al indeciso: ambos buscan movilizar a los propios y convirtieron la elección
en un juicio sobre Trump.
El martes se votará por candidatos cuyos nombres sí aparecen en la boleta, pero tanto
Obama como el presidente pidieron lo mismo: pensar en Trump al marcar la casilla.
Trump apela a la lealtad, mientras que Obama apela al hartazgo.
Los resultados dirán qué sentimiento llegó en mayor número a las urnas. Difícilmente dirán
cuánto pesó cada uno de los dos hombres que no estaban en la boleta.
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