Es innegable la enorme carrera de Juan Manuel “Dinamita” Márquez. En su distinguido paso por los encordados, el orgullo capitalino dejó un récord de 56 victorias, 7 derrotas, 1 empate y 40 anestesiados. Conquistó 7 títulos mundiales en 4 divisiones: 126, 130, 135 y 140 libras. Fue inducido al Salón de la Fama del Boxeo Internacional en 2022, como parte de la clase 2020, cuya ceremonia se pospuso por el COVID.
Imposible olvidar su rivalidad y el nocaut a Pacquiao, la victoria ante Marco Barrera, las dos guerras contra Juan “Baby Bull” Díaz y el arrojo de enfrentar a Mayweather en desigualdad de condiciones. En resumen, su hoja de vida es majestuosa.
Recientemente, Canelo Álvarez se coronó nuevamente campeón del mundo a sus 36 años, con una actuación superlativa ante Christian Mbilli, joven campeón invicto y pegador. Su triunfo fue aplaudido incluso por Terence Crawford y reconocido por analistas de todo el mundo.
En mi opinión, la defensa de Canelo rayó en la perfección, haciendo fallar una y otra vez al excampeón de las 168 libras. Mostró velocidad de piernas, agilidad mental, un gran IQ boxístico, aquellos combos que ya no veíamos y una condición física a prueba de todo. Su preparación en Gandía, España, junto al equipo de Usyk, pudo aportar nuevos métodos que Eddy Reynoso y Canelo acoplaron a su estilo.
Para acabar pronto, esta actuación me recordó aquella brillante noche ante Daniel Jacobs.
Recientemente, Juan Manuel Márquez vertió unas desafortunadas declaraciones sobre Canelo vs. Mbilli: “Yo noto que tenía que seguir un script, que tenía que seguir un guion, en este caso Mbilli, de nada más tirar golpes a velocidad, no hacer presión”.
Sus palabras generaron polémica. En mi opinión, insinuar que se siguió un guion es hablar de un posible arreglo previo, y eso es delicadísimo. Me explico: algunos aficionados pueden restarle todo el valor a la pelea; implícitamente, se golpea a Mbilli y, de paso, al boxeo, pues se pone en duda que el combate haya sido real.
No puedo asegurar cuál fue la intención de Juan Manuel, pero sus palabras reflejan desaprobación y decepción por Mbilli. Sabemos desde hace tiempo que Márquez no es muy fan de Canelo, y se vale. Pero, desde mi óptica, ese no sé qué que existe entre ambos no le viene bien al boxeo mexicano.
Siempre he creído que los mexicanos debemos apoyarnos con todo. Desafortunadamente, no solo en el boxeo, muchas veces sucede lo contrario. Por ahí hay un viejo dicho que reza así: “El peor enemigo de un mexicano es otro mexicano”.
Tengo un enorme aprecio y admiración por Juan Manuel, y él lo sabe. También reconozco en Canelo una de las carreras más grandes del boxeo mundial. Aquí hablamos de dos titanes.
Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic vivieron encarnizadas batallas alrededor del mundo, pero, independientemente de su rivalidad, existe entre ellos un enorme reconocimiento profesional y humano.
Me pregunto: ¿qué falta para que las leyendas del boxeo mexicano, y Juan Manuel Márquez en particular, reconozcan a Canelo?
En mi opinión, la grandeza obliga.
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