El camino hacia Xcalumkín se aparta de la carretera federal 180 y avanza entre comunidades mayas y antiguas haciendas del norte de Campeche. Al final del trayecto no aparece una gran pirámide, sino una ciudad más discreta y al mismo tiempo reveladora con sus edificios que conservan escalinatas voladas, habitaciones abovedadas, fachadas decoradas y bloques de piedra caliza ensamblados con precisión. Sin embargo, el verdadero rasgo distintivo de Xcalumkín está en la escritura.
Museos INAH CampecheEn el asentamiento se han documentado cerca de 250 inscripciones jeroglíficas, una concentración excepcional dentro de la región Puuc. Los textos mencionan a sacerdotes, escribas, personajes instruidos y dignatarios conocidos como sahales. También contienen el glifo emblema de Jaina, una de las principales evidencias de los vínculos que mantuvieron ambas ciudades durante el siglo VIII.
Visitar Xcalumkín deja que te acerques a una forma del poderío maya distinta a la representada por las grandes capitales piramidales, porque la historia se encuentra en los palacios, los patios y los nombres grabados en piedra.
Una capital Puuc gobernada por dignatarios
Xcalumkín significa en lengua maya yucateca ‘suelo doblemente bueno expuesto al sol’ estuvo ocupada principalmente entre los años 600 y 900, aunque su periodo de mayor actividad constructiva y política ocurrió durante el siglo VIII. En su apogeo alcanzó una extensión aproximada de 10 kilómetros cuadrados y encabezó un sistema regional integrado por alrededor de 25 asentamientos. Hasta ahora no se ha encontrado un juego de pelota ni un gran basamento piramidal. El núcleo de la ciudad estuvo formado por conjuntos palaciegos, patios y edificios asociados con las actividades de las élites.
Museo INAH CampecheLa calidad de sus construcciones revela una importante inversión de trabajo. Los mayas utilizaron bloques de caliza bien cortados, bóvedas, grecas, cilindros decorativos y paneles con personajes e inscripciones. Estos elementos permiten observar distintas etapas de la arquitectura Puuc, desde sus expresiones tempranas hasta soluciones técnicas más elaboradas.
Las fechas registradas en los monumentos se concentran entre los años 728 y 761. A pesar de que abarcan menos de cuatro décadas, los especialistas han reconocido por lo menos 14 nombres de individuos. Ninguno aparece claramente como gobernante supremo. Varios ostentaron el título de sahal, empleado para dignatarios con autoridad local, aunque subordinados a un mandatario regional o ahau. Otros textos identifican a sacerdotes, escribas y hombres instruidos. Esta variedad ha llevado a plantear que la autoridad en Xcalumkín pudo distribuirse entre distintos dignatarios o linajes, en lugar de quedar concentrada en un solo soberano.
becquelinCinco conjuntos que explican Xcalumkín
Los siguientes edificios y espacios se encuentran entre los principales monumentos documentados en la ciudad. Su visibilidad y acceso pueden variar según las condiciones del circuito autorizado y los trabajos de conservación del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Palacio de los Cilindros
Es el edificio más reconocible de Xcalumkín y uno de los de mayores dimensiones. Originalmente contó con diez habitaciones y tuvo su fachada principal orientada hacia el sur. Su elemento más llamativo es una amplia escalinata volada. Debajo de ella se abre un paso que facilitaba el acceso a los aposentos de la planta baja y favorecía la ventilación. Esta solución arquitectónica también aparece en ciudades Puuc como Uxmal, Kabah y Chacmultún. Además de ahorrar materiales, permitía aprovechar mejor el espacio y mantener la circulación entre distintas partes del edificio. El palacio recibe su nombre por los cilindros de piedra que decoraban la fachada. No eran elementos aislados: formaban parte de una composición diseñada para producir juegos de volúmenes, vanos y sombras.
INAHCasa del Gran Dintel
A poca distancia del palacio se localiza la Casa del Gran Dintel, un edificio de tres aposentos cuyo nombre procede de un enorme dintel monolítico labrado en dos de sus caras. La pieza presenta cartuchos jeroglíficos acompañados por rostros humanos de perfil, tocados de plumas y orejeras circulares. En Xcalumkín, la escritura se integraba directamente en puertas, jambas, columnas, paneles y fachadas. La arquitectura funcionaba también como un documento público: registraba nombres, títulos y acontecimientos ante quienes tenían acceso a esos espacios.
INAHEdificio de la Colina Noroeste
Esta construcción, integrada por tres habitaciones abovedadas. Su ubicación permite comprender que Xcalumkín no se limitaba al área baja que hoy concentra buena parte del recorrido. La ciudad estuvo formada por diversos grupos arquitectónicos distribuidos entre el valle y las colinas cercanas. El aprovechamiento de las elevaciones naturales pudo otorgar mayor visibilidad y jerarquía a determinados edificios, además de ampliar el dominio visual sobre el entorno.
INAHPatio de los Altares
El Patio de los Altares muestra otra dimensión de la organización urbana. Los patios mayas fueron espacios de circulación y reunión delimitados por construcciones vinculadas con las familias dirigentes. Los monumentos que dan nombre al conjunto pudieron intervenir en actos ceremoniales o conmemorativos. Su función precisa continúa siendo materia de interpretación, pero la disposición del espacio permite reconocer la importancia de las áreas abiertas dentro de la vida pública de la ciudad.
INAHGrupo de la Serie Inicial
El Grupo de la Serie Inicial está relacionado con algunos de los textos que han permitido reconstruir la cronología y la organización política de Xcalumkín. Las inscripciones asociadas con los grupos de poder no presentan la repetición constante del nombre de un único soberano. En cambio, registran a diversos sahales y personajes con funciones religiosas, políticas o intelectuales.Estos monumentos muestran una sociedad en la que varios individuos hicieron visible su rango mediante la escritura y la arquitectura.
Gerardo PeñaJaina: el vínculo de Xcalumkín con la costa
Para comprender el desarrollo de Xcalumkín hay que mirar hacia el oeste, en dirección al litoral campechano. A unos 50 kilómetros se encontraba Jaina, una isla costera cuyo nombre significa ‘lugar de la casa en el agua’ donde el terreno fue ampliamente modificado y acondicionado por sus habitantes. Funcionó como centro portuario, ceremonial y funerario y hoy es conocida especialmente por las figurillas de barro halladas, las cuales demuestran que un 5% representaba a enanos. Algunas interpretaciones indican que los mayas de la península creían que la primera humanidad había estado formada por seres de baja estatura antes de que un diluvio destruyera aquel mundo. Su relación con los rayos y los relámpagos reforzaba, además, su pertenencia al ámbito de lo sagrado.
INAHJaina también ocupó una posición estratégica dentro de las rutas marítimas del Golfo de México. Su puerto interior permitió el movimiento de canoas y cayucos, mientras que su localización facilitó la circulación de mercancías entre la costa y los asentamientos del interior. A través de estas redes se transportaban sal, pescado seco, conchas, caracoles y maderas. En sentido contrario podían llegar maíz, frijol, calabaza, algodón, miel y cera producidos en las tierras interiores. Xcalumkín controló una región agrícola capaz de generar parte de esos bienes. Su participación en las redes asociadas con Jaina pudo facilitar el acceso a productos marinos y a mercancías procedentes de regiones más lejanas, entre ellas jadeíta, cinabrio, basalto y obsidiana.
El glifo emblema de Jaina aparece en inscripciones de Xcalumkín y de otros asentamientos de Campeche. Su presencia demuestra que la influencia de la ciudad insular trascendió la costa, aunque todavía se discute la forma exacta que adoptaron esas relaciones. Esa red de intercambios pudo contribuir al desarrollo de los palacios de Xcalumkín y a la actividad de los escribas, sacerdotes y dignatarios que dejaron sus nombres grabados en piedra.
Cómo llegar a la zona arqueológica de Xcalumkín
Xcalumkín se encuentra aproximadamente a 85 kilómetros al noreste de San Francisco de Campeche. La distancia puede variar según el punto de partida y la ruta utilizada. Desde la capital debes tomar la carretera federal 180 en dirección a Hecelchakán. Una vez en esta ciudad, continúa hacia el este por el camino que pasa por Dzitnup y Blanca Flor. En el kilómetro 12 se encuentra el ramal que conduce, después de aproximadamente un kilómetro, al acceso arqueológico.
Turismo Tren MayaEl último tramo no dispone de una ruta regular de transporte público, por lo que las opciones más prácticas son viajar en automóvil o contratar un taxi en Hecelchakán. En este último caso, acuerda previamente el regreso, pues normalmente no hay vehículos esperando en la entrada.
El horario de visita es de lunes a domingo, de 8:00 a 17:00 horas. La zona cuenta con estacionamiento, sanitarios, módulo de información y recorridos guiados sujetos a disponibilidad. Para el recorrido lleva agua, sombrero, protector solar, repelente contra insectos y calzado cómodo. No está permitido ingresar con alimentos o mascotas. El acceso con cámaras profesionales, tiene costo extra.
El museo y la zona arqueológica de Xcalumkín son visitas distintas
Para conocer más sobre este y otros sitios del Puuc en esta región, te recomendamos visitar el Museo de Arqueología Maya del Camino Real de Hecelchakán que está ubicado en el centro de Hecelchakán, en la esquina de las calles 18 y 20, aproximadamente a 13 o 14 kilómetros de la zona arqueológica. Sus exposiciones ofrecen un panorama sobre la arqueología del norte de Campeche y ayudan a situar Xcalumkín dentro de un contexto regional más amplio.
Si deseas comenzar el recorrido con antecedentes históricos, puedes visitar primero el museo y después trasladarte a la zona arqueológica. Para evitar las horas de mayor calor, otra alternativa es llegar a Xcalumkín a primera hora y conocer el museo durante el regreso. El museo abre de martes a domingo, de 8:00 am a 05:00 pm y permanece cerrado los lunes.
Sabores del Camino Real
La ruta arqueológica también puede convertirse en un recorrido por la cocina del norte de Campeche, recorriendo el Camino Real, aquel históricamente famoso porque durante la época virreinal fue la principal vía terrestre que comunicaba las ciudades de Campeche y Mérida. Es importante organizar los alimentos antes o después de la visita a la zona arqueológica. La sugerencia es detenerse en el mercado y los establecimientos del centro de Hecelchakán donde encuentras especialmente durante la mañana, tacos y tortas de cochinita pibil acompañados con cebolla morada y chile habanero. Según el día y la disponibilidad, también puede haber panuchos, salbutes, relleno negro, queso relleno y bebidas de chaya.
Otra parada posible es Pomuch, localidad del mismo municipio reconocida por su tradición panadera y sus hornos de leña. Se encuentra sobre el corredor de la carretera 180 y puede incorporarse al viaje de ida o al regreso hacia Campeche.
Cuando recorras el sitio, la clave estará en observar los detalles: una escalinata suspendida, un bloque cuidadosamente ensamblado o un nombre que sobrevivió más de mil años sobre la piedra. En Xcalumkín, lo monumental no depende de la altura. Depende de todo lo que sus edificios todavía pueden comunicar.
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