El crecimiento en el uso de la Inteligencia Artificial (IA) en México ha avanzado a un ritmo acelerado y sin precedentes, principalmente por tres factores: su empleo cada vez más generalizado en la vida cotidiana, su creciente adopción por parte de las empresas y las importantes inversiones destinadas a su desarrollo e infraestructura.
Ya es común observar el uso diario de herramientas de IA generativa por parte de profesionales, estudiantes y PyME para optimizar su trabajo sin importar el sector del que se trate. Cada vez la IA se encuentra más presente en la vida de las personas y no solo en aspectos de ocio y entretenimiento como al principio de su aparición. Grandes empresas tecnológicas están invirtiendo a gran escala en la construcción de infraestructura especializada para albergar centros de datos de IA, al tiempo que hay una fuerte tendencia por parte de las empresas de automatizar sus procesos, entre los que destacan los administrativos, de manufactura y logísticos, entre otros. ¿Esto es bueno o malo realmente? Todo depende de la posición en que se encuentre quien realice la pregunta. Este elevado uso de la IA se manifiesta en un incremento del 965% entre 2018 y 2024, que llegó a posicionar a México en el Top 10 mundial respecto a la velocidad de adopción de la IA ( QS World Future Skills Index, 2025). Sus efectos tienen que ver sobre todo con lo que se ha dejado de hacer o lo que se ha perdido para lograrlo, por ejemplo, los puestos laborales. Por otra parte, en lo referente a su adopción empresarial, se registra un 48% de incremento, lo cual se refleja en una media de 550,000 negocios (Amazon Web Services, 2026) que formalmente han sumado IA en algunos de sus procesos. Esto podría leerse como algo bueno, pero a costa de una transformación digital forzada.
La IA y su lado oscuro En el lado oscuro de la IA se concentran los principales retos que enfrenta el país, como la brecha de talento especializado que se requiere para las posiciones laborales donde se incorpora IA. En este aspecto sobreviven y se considera ganadores a quienes lo han entendido y aceptado y que comienzan a prepararse para este nuevo mercado, que busca talentos renovados con habilidades digitales innovadoras. Es aquí donde se comienzan a separar ganadores y perdedores.Otro importante aspecto tiene que ver con temas de planeación energética en las ciudades o regiones que han albergado instalaciones de centros de datos y/o clústeres tecnológicos relacionados con IA –consideradas ganadoras–. Son los casos recientes del norte de Virginia (Ashburn), Phoenix y zonas de Oregón, Texas, Nuevo Mexico, Ohio, Wisconsin y Michigan en Estados Unidos, o Querétaro, Ciudad de México y Monterrey en el lado mexicano, que cuentan con recientes inversiones en este rubro. Estos sitios han sido capaces de mantener el equilibrio entre la comunidad y las empresas, resolviendo las controversias relacionadas con el uso de suelo y tensiones territoriales, el consumo masivo de energía eléctrica y la dependencia de combustibles fósiles, la costosa infraestructura requerida, la enorme demanda de agua para sus sistemas de refrigeración, la generación de residuos tecnológicos y su huella de carbono, entre otros aspectos ambientales y de urbanización.
¿Quién gana o pierde con la regulación de la IA? ¿Qué sucede con la inevitable tentación de regular la Inteligencia Artificial? Esta pregunta recurrente tiene varias respuestas. El gobierno mexicano la ha respondido a través de tres ejes principales: una estrategia nacional con principios éticos, entre los que destacan el Plan Nacional de Inteligencia Artificial y la Agencia de Transformación Digital (ATDT), los Principios de Chapultepec, el Centro Público de Formación en IA y la Comisión Nacional de Inteligencia Artificial (CONAIA). Están además diversas propuestas de ley general en el Congreso, como la Ley Federal Reguladora de la IA y muchas otras iniciativas de reforma que se han presentado a la Constitución para facultar de manera explícita al Congreso para legislar en materia de inteligencia artificial. Además, se cuenta con una serie de regulaciones específicas aplicables, entre las que destacan la Regulación Laboral y de Algoritmos, los Derechos de Autor y Protección de Voz e Imagen y la Protección de Datos Personales, entre otros. Hay que considerar que los derechos de los ciudadanos ganan cuando se les protege a través de la regulación, pero se pierde libertad si la ley se aplica de forma incorrecta. Lo que la IA no puede hacer Aún con las consecuencias de la caída mundial del IQ y el golpe a los estándares internacionales manifestados en los recientes resultados del examen PISA 2025 (BBC News, 2026), indiscutiblemente nuestros jóvenes podrían ser los grandes ganadores del desarrollo de la IA. Es con ellos donde se debe trabajar el valor insustituible del factor humano, porque a través de una IA aún no es posible reemplazar cualidades como la creatividad, la intuición y la pasión, entre otras de carácter personal y humano. Por esta razón, la supervisión y responsabilidad humana siguen siendo aspectos clave a fortalecer siendo el territorio donde la IA aún no está presente. _____ Nota del editor: El doctor Armando Reyna Ballesteros es docente y coordinador de la Licenciatura en Inteligencia de Negocios e Innovación de CETYS Universidad. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión ]]>Contenido sindicado vía RSS de Expansión. Nota original: https://expansion.mx/https:/obras.expansion.mx/opinion/2026/10/20/quien-va-ganando-en-la-loca-carrera-por-la-ia