Chilpancingo. - En la comunidad serrana de Santa Elena, en el municipio de San Miguel Totolapan, en la región de la Tierra Caliente, que los estudiantes lleguen a su salón de clases todos los días representan una travesía: deben cruzar caminando, montados en mulas o en los hombros de sus padres el río que divide el poblado.
En los últimos días esa travesía se volvió más riesgosa, las lluvias provocaron que el caudal del río creciera y el riesgo aumentara. La fuerza del agua se llevó el puente provisional que los pobladores construyeron para mantener la comunidad conectada.
Todos los días, los 18 niños del preescolar, los 46 de la primaria y los 23 de la secundaria, corren el riesgo para poder llegar a su salón de clases, pero lo mismo ocurre cuando regresan a sus casas.
Dos veces al día cruzan el río caminando cuando la corriente es baja, pero cuando es alta lo tienen que hace montados en mulas o burros, pero si no tienen, lo hacen en los hombros de los padres.
Cuando llegan a los salones de clases, los estudiantes lo hacen mojados, lo que en meses de lluvias provoca ausentismo porque muchos niños y niñas sufren resfriados o enfermedades respiratorias.
Hace unos días, el profesor Hugo Alberto Arroyo Soriano y el comisario de Santa Elena, Agustín Blais Varona denunciaron el riesgo que corres los niños y adolescentes para asistir a la escuela.
El profesor y el comisario subieron videos a las redes sociales para exigir a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo y a la gobernadora, Evelyn Salgado Pineda que les construya un puente para evitar riesgos.
“Los alumnos pasan el río caminando, se les mojan sus útiles escolares. Unos llegan mojados del uniforme y otros más enfermos por la pasada del río en las mañanas por venir a la escuela”, dijo el profesor.
Sin embargo, el profesor denunció que desde hace trece años han hecho muchas solicitudes al ayuntamiento de San Miguel Totolapan la construcción del puente, pero todas sin respuesta.
“El pueblo está dividido por el río y cuando crece mucho ni los padres pueden pasar y quedan totalmente incomunicado por dos meses. Cómo ya bajo el río ya pasan caminando y otros pasan en mulas, burros, caballos o sus padres los pasan. Pero la mayoría se ausentó un mes en este año por la sequía, pero lo normal es que pierdan de dos meses a dos meses y medio de clases por el río en otros años”, dijo.
Por su parte el comisario contó que, desde hace más de 30 años, en la comunidad ningún gobierno ha construido una obra que les beneficie.
“Estamos muy olvidados por las autoridades de los tres niveles de gobierno”.
El profesor explicó que, durante estos años, en cada temporada de lluvia los pobladores se organizan para colocar el puente provisional.
Cuando las lluvias se prolongan por días, incluso por semanas, la crecida del río puede durar hasta más de un mes. Ese mes, cuenta el profesor, el pueblo se queda incomunicado.
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