Aunque lo que dicen no es, con que lo aseguren basta
Refrán mexicano
En Delfos hay una ventanilla que cobra por decirte si tus versos son tuyos. El 24 de octubre, José Soto Galindo publicó esa fábula en Economicón. Se la mandó un lector: es un texto hecho con inteligencia artificial para burlarse de quienes detectan textos hechos con inteligencia artificial. El oráculo dictamina con una “precisión del 99.98%, según nosotros”, y los sacerdotes resumen su método en una frase que vale la columna: lo malo es tuyo; lo bueno, sospechoso.
El oráculo solo dice a qué se parece un texto, y eso basta para condenarlo.
La ventanilla real se llama Pangram. En sus propias pruebas, con más de dos millones de textos escritos por personas, reporta 41 falsos positivos por cada millón: uno en veinticuatro mil. En poesía la tasa sube unas diecinueve veces, y la propia empresa recomienda revisar con más cuidado. El número aguanta en el laboratorio hasta que sale al ágora y se vuelve veredicto.
Dos casos de este año lo muestran desde lados opuestos. En marzo, Hachette canceló la edición estadounidense de Shy Girl, de Mia Ballard, y retiró la británica. Max Spero, director de Pangram, había reportado que 78% del texto fue generado por IA. Ballard lo negó y culpó a un editor que contrató cuando autopublicó el libro. Hachette dijo haber hecho una investigación larga. Según la versión de la propia autora, la máquina sí estuvo en el texto: esa vez el número atinó.
El 30 de junio, Jamir Nazir ganó el Commonwealth Short Story Prize con "The Serpent in the Grove". Antes, un usuario de X había pasado el cuento por Pangram y le salió 100%, y Granta dejó de publicar a los ganadores regionales. La fundación revisó sus borradores, concluyó que no hubo inteligencia artificial y sostuvo el premio. Nazir dicta con un sistema de voz a texto porque una neuropatía le acalambra los dedos. Cuando un detector calificó su prosa de demasiado pulida, contestó que eso era "otra manera de decir que un humano no pudo haber escrito así de bien. Me niego a aceptarlo".
Pangram sostiene lo suyo: según su blog, tres de los cinco ganadores regionales de 2026 muestran fuertes señales de IA. Puede tener razón. La diferencia está en lo que miró cada quien: la fundación revisó borradores y el detector, parecidos. Desde la ventanilla, Ballard y Nazir reciben el mismo tipo de número, y nada en el número dice cuál de los dos casos tienes enfrente.
En México la ventanilla ya abrió. En Tlaxcala, que también ha tenido que demostrar que existe, el Premio Estatal de Literatura 2026 pasó sus 42 textos por siete programas y encontró inteligencia artificial en casi 30%, sobre todo en ensayo, según Gabriela Conde Moreno, encargada del Museo Miguel N. Lira. Los programas no detectaron IA en el texto ganador ni en los finalistas, y tampoco en ningún poema (La Jornada de Oriente). La nota no dice qué pasó con los textos señalados ni si sus autores pudieron responder. Ahí está la pregunta que importa.
La fábula lo dice mejor: "El oráculo es un modelo probabilístico". Habla de parecidos y calla sobre la autoría. Cuando el número sale, al poeta le queda poco para probar que los versos son suyos. Si reescribe, borra la marca. Si publica, lo condenan. Lo malo se queda. Lo bueno se sospecha.
El #ruidoblanco está en la ventanilla que cobra por un número y lo entrega como sentencia.
¿Cómo demuestras que es tuyo si el número ya salió y el mecenas ya se fue?
@ricardoblanco
*La opinión es personal y no refleja la del medio ni la de la empresa para la que trabaja.
Contenido sindicado vía RSS de El Universal Opinión. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/opinion/ricardo-blanco/lo-malo-es-tuyo-lo-bueno-sospechoso/