He ido comentando libros del Fondo de Cultura Económica España.
Hoy hablaré de Las esposas del régimen, cuyo joven autor nació en Valladolid (1988) y vive en Madrid desde hace más de un decenio.
Reza la solapa:
Escribió su primer libro en su etapa universitaria, cuando estudiaba Periodismo y, desde entonces, su producción literaria abarca la narrativa, el ensayo o los cuentos infantiles. Sus títulos más destacados son el thriller Madame Infierno o la colección de cuentos Fábulas por la diversidad. Se define como un escritor bohemio que se retira al silencio de parques y cementerios para escribir a mano, asiduo a ciudades como Lisboa, donde encuentra inspiración para sus libros, y convencido del poder transformador que tienen las palabras (Miguel Ángel San Juan. Las esposas del régimen. Madrid: Fondo de Cultura Económica España, 2025).
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Precisamente en un cementerio ocurren algunas de las mejores escenas de este thriller en dos épocas: la España de 1942 y la España de 2022. Resulta que Fernando (Nando) y Libertad (Liber) se han propuesto desentrañar un misterio acaso funesto, y una tumba familiar incluye tal vez una clave. En algún momento estos dos amigos, ¿destinados a ser novios?, se ven a solas en el subterráneo de la tumba, y es allí donde por fin se besan, en parte para quitarse el miedo por unos repentinos ruidos de puerta al cerrarse y de pasos próximos.
Uno de los mejores efectos de la novela se produce cuando un capítulo despliega escenas (por lo común, diálogos) de 1942 a cargo de una de las seis protagonistas y sus respectivas interlocutoras, y el capítulo siguiente brinca hasta 2022, donde Fernando y Libertad mencionan el puro nombre de la mujer, muerta tiempo atrás, y la mención es casi fría, o incipiente, tentativa, en fase de tanteo, y el lector ya sentía para entonces alguna familiaridad con la mujer: el lector sabe –y siente más– de 1942 que los dos jóvenes de 2022, que apenas se acercan a ella.
Veamos un ejemplo; el primer capítulo se llama “Margarita” y expone rasgos en la personalidad de Margarita Sancho, casada con Ignacio de Osuna, ministro del Movimiento Nacional, esto es, del franquismo; esta escena ocurre el 18 de julio de 1942, cuando se cumplen (y festejan) seis años del golpe de Estado:
––Estarás contenta. Hasta mi tocaya la Polo [esposa del dictador] estaba pendiente de ti con el dichoso abanico –comenta Carmen mientras se besan [de saludo].
––Un discurso más de Franquito y te aseguro que me hago republicana –responde Margarita, besando ahora a Soledad.
––¡Margarita! –le reclaman ambas amigas al unísono, Carmen santiguándose avergonzada.
––Mujer –le recrimina Carmen, reina de la prudencia y el decoro–, no deberías hacer ese tipo de comentarios. Si te escuchan, te puedes meter en un buen lío. A veces hablas como Amparo…
––¿Si me escuchan quiénes? ¿Todos estos bravucones con las bocas llenas de ideales que nos oprimen? (p. 26)
Y veamos cómo se la refiere en 2022, cuando el joven Fernando empieza el rastreo de un pasado en el que encuentra fisuras desconcertantes (por ejemplo, los archivos en la joyería familiar tienen un hueco justo para 1942, y es así como él empieza a sospechar algo al respecto; asimismo, encuentra los registros de dicho año y descubre que se hicieron seis anillos idénticos para seis distintas mujeres):
Cliente: Señora Margarita de Osuna.
Pedido: Anillo de oro con dibujo de serpiente en forma de “S”.
Talla: 11.
Observaciones: Inscripción de la inicial de su nombre en la parte trasera del anillo (m) (p. 48).
Aquí el autor produce el efecto de hacerme sentir como lector que estoy ante una persona (alguna vez) viva. Este efecto sigue siendo la clave de un buen texto narrativo o dramático: lograr que renglones inodoros, insípidos y monocromáticos (por lo común, negro sobre blanco o sobre hueso), generen una resonancia de vida, una sensación de carne y hueso.
La narrativa y el cine sobre la guerra civil española (1936–1939) y sobre la dictadura de Francisco Franco (1939–1975) ocupan estantes enteros; en este siglo, Soldados de Salamina (2001), de Javier Cercas, es uno de los ejemplos más famosos. Aun así, siempre es bueno volver al tema, sobre todo ahora que se cumplen justos 90 años del golpe (18 de julio de 1936) y en este agosto otros tantos años del cobarde asesinato de Federico García Lorca en las cercanías de Granada.
Miguel Ángel San Juan quiere contarnos la confluencia de seis vidas femeninas, dos de ellas auto viudas como consecuencia del maltrato dentro de casa: la escalofriante justicia por propia mano está apareciendo una y otra vez en cine y literatura, tal vez como fruto de la sensación de que la justicia formal es insuficiente. Hay, sí, esposos que golpean a sus esposas, y como no existe la mínima posibilidad de denunciarlos, ellas se sienten orilladas a ejercer de justicieras o (si se prefiere) verdugos, con lo que la sociedad entera regresa a los tiempos más primitivos: violencia por violencia. En esta novela, los dos asesinatos terminan impunes porque al régimen no le conviene un escándalo ante la inesperada muerte de personalidades con alto rango. Por contraste, una de las seis mujeres desaparece sin dejar huella, y un tranquilo y amable joven homosexual es golpeado hasta la muerte.
La literatura se compone de textos generativos, textos reproductivos y textos entrópicos. Percibo una época de textos reproductivos, tras más de un siglo de constantes innovaciones, generadoras de recursos, tonos, perspectivas, temas, léxicos, entrecruzamientos… Vivimos en un momento en que las innovaciones, allí donde las hay, pasan inadvertidas o bien tienen un efecto menor al que tuvieron las innovaciones de los modernismos y las vanguardias. Hay autores que publican textos generativos, como Juan Rulfo; hay autores, como Carlos Fuentes, que incluyen en su corpus textos de unos y otros: son propositivos y también se repiten y también gastan y desgastan sus aportes y los ajenos.
Esta novela sugiere un par de innovaciones y se inscribe en la tradición de la narrativa que indaga un enigma y para eso tiende a seguir patrones previos. El final es sorprendente.
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