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La naturaleza es la infraestructura sobre la que funciona la economía. Como cimiento de todo lo que construimos, es el sistema vivo que nos proporciona agua, equilibra el clima, asegura nuestros alimentos y hace posible la vida humana. El Foro Económico Mundial estima que más de la mitad del PIB mundial depende, de manera directa o indirecta, de los servicios que brindan los ecosistemas. Paradójicamente, hemos convertido esa misma base natural en uno de los activos más deteriorados de nuestro tiempo.

El problema no sólo radica en la voluntad política de los gobiernos ni en la capacidad humana, también reside en cambiar la visión de los proyectos de capital que prevalecen en el modelo actual. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en 2023, se destinaron 7.3 billones (millones de millones) de dólares a actividades que dañan la naturaleza frente a solo 220 mil millones en soluciones basadas en ella. Es decir, por cada dólar destinado a la protección de la naturaleza se invierten treinta en actividades que la deterioran, una profunda asimetría de financiamiento ambiental.

Existe, además, una oportunidad económica de gran magnitud. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, las instituciones financieras buscan oportunidades de inversión con impacto ambiental positivo que puedan justificarse en el ámbito de los negocios; estas oportunidades podrían generar más de 10 billones de dólares si se suman tanto los ingresos como los ahorros anuales hasta el 2030.

México enfrenta este desafío con particular intensidad. En nuestro territorio y desde el sector ambiental trabajamos para restaurar ecosistemas degradados, conservar una de las mayores riquezas biológicas del planeta, fortalecer la seguridad hídrica, acelerar la transición hacia una economía circular, aprovechar la energía renovable y aumentar la resiliencia frente al cambio climático. Todos son, sin duda alguna, retos ambientales enormes; sin embargo, representan oportunidades históricas para construir un nuevo modelo de desarrollo.

Ante este panorama, resulta indispensable instrumentar mecanismos capaces de acercar el capital a las soluciones ambientales. Restaurar una cuenca, conservar un bosque o recuperar un manglar genera beneficios para toda la sociedad, pero estas acciones carecen del financiamiento necesario para alcanzar la escala que requieren. La transición ecológica exige instrumentos capaces de reconocer el valor económico de los servicios ecosistémicos, así como los costos asociados a su degradación, y de canalizar recursos hacia proyectos con impactos medibles.

Desde esta perspectiva surge el Fondo de Capital Ambiental para México, impulsado por la SEMARNAT, la Secretaría de Hacienda y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). Su propósito es traducir las prioridades de la política ambiental en proyectos concretos que impulsen la sostenibilidad. Se trata de una plataforma que permitirá movilizar recursos financieros, al tiempo de coordinar esfuerzos entre instituciones públicas, sector privado, banca de desarrollo, academia, organismos internacionales y comunidades.

Con esta iniciativa se reconoce que la protección de la naturaleza debe llevarse a cabo de manera colegiada con instrumentos efectivos. Este mecanismo mobilizará hasta 10 millones de dólares, con posibilidad de ampliarse. En este sentido, de primera instancia, se prioriza la cooperación técnica para diseñar modelos de negocio, fortalecer las capacidades institucionales. El objetivo es reunir una cartera común de proyectos bancables que contribuyan a los objetivos de restauración ecológica, conservación ambiental y adaptación climática, al tiempo de compartir riesgos, capacidades y responsabilidades entre diversos actores.

El Fondo de Capital Ambiental para México representa un paso decisivo hacia una nueva etapa en la que la política económica y la política ambiental dejan de caminar por separado. Construir prosperidad duradera exige invertir en los servicios ecosistémicos de los que depende nuestra propia economía. Proteger la naturaleza es una inversión vital, clave para el futuro de México.

*Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ex Canciller de México y ex Secretaria Ejecutiva de la CEPAL.


Contenido sindicado vía RSS de El Financiero. Nota original: https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/colaborador-invitado/2026/07/22/fondo-de-capital-ambiental-clave-para-la-transicion-ecologica-en-mexico/

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