El ser humano lidia constantemente con pérdidas, ya sean de un ser querido, de un trabajo, o de amistades y para enfrentar el duelo, y el cambio que este trae se aferra a ciertas cosas para poder seguir adelante.
“Lo doloroso no es la herida, es todo aquello que hacemos para evitar el dolor, lo que construimos para decir: ‘no está tan grave’, incluso para evitar ver la propia miseria cuando tenemos la oportunidad de hacer una reflexión, porque la realidad o la verdad, por más que no nos gusten, tienen un grado de belleza al que se puede acceder, basta que se quiera", comentó Juan Ríos, parte de la obra El charco inútil.
Esta puesta en escena aborda precisamente esta situación, al poner frente al espectador a dos personajes rotos: Irene, que tras la muerte de su hijo se refugia en un mundo imaginario donde él todavía vive con ella y Óscar, un profesor que se aleja de la enseñanza tras un episodio que marcará su vida. Estos dos se encontrarán en su soledad y cuestionable locura, cuando él decide darle clases al hijo muerto de ella.
“El autor David Desola logra con tres personajes fantásticos hacer una radiografía del alma. Habla de personajes que han perdido algo, que están fragmentados”, añadió.
Pero la evasión no solo se da en estos personajes, también en la gente que los rodea y voltea a otro lado, no por falta de empatía, sino porque también necesitan seguir adelante.
“Se toca la salud mental porque es un tema fundamental en nuestros días, vivimos en ansiedad por el futuro y por saber cómo se va a resolver; también estamos constantemente en depresión, porque nos la pasamos anhelando tiempos pasados sin valorar el hoy.
Aunque parecería que es un drama denso, Juan Ríos señaló que en la puesta hay humor y esperanza.
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Contenido sindicado vía RSS de El Universal. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/espectaculos/el-charco-inutil-puesta-sobre-duelo-y-cordura/