El poema en náhuatl dedicado al perro, traducido por Miguel León-Portilla, es uno de los textos más emotivos que se conservan hasta nuestros días desde la tradición indígena. En apenas unas líneas expresa una pregunta profundamente humana: si el fiel compañero que acompaña en vida también estará presente después de la muerte. Para los antiguos nahuas, el perro ocupó un lugar sagrado dentro de su cosmovisión y era considerado el guía del alma hacia el Mictlán.
En el contexto del Día del Perro en México, que se conmemora cada 21 de julio, vale la pena volver a este breve poema que resume siglos de creencias, afecto y simbolismo alrededor de uno de los animales más importantes de las culturas mesoamericanas.
¿Cuál en náhuatl dedicado al perro?
Miguel León-Portilla, uno de los mayores estudiosos de la literatura náhuatl, tradujo este poema que ha conmovido a generaciones por la sencillez con la que habla del vínculo entre una persona y su perro. A continuación te dejamos el original con su traducción:
In itzcuintli
In ihcuac zan ye nocel
nican, notech ca notzcuin.
Ompa, in can ye mihtoa
quenonamican
¿azo motech,
ompa ye notzcuin?El perro
Cuando estoy solo,
junto a mí,
aquí está mi perro.
Allá, donde dicen
que de algún modo se existe
¿acaso junto a mí,
estará allá mi perro?
La pregunta final concentra toda la fuerza del poema. Más que hablar de la muerte, habla del deseo de que el compañero más fiel continúe acompañando al ser humano incluso después de abandonar este mundo.
Miguel León-Portilla tradujo este poema que ha conmovido a generaciones por la sencillez con la que habla del vínculo entre una persona y su perro. Pexels.¿Por qué el perro era tan importante para los nahuas?
La importancia del perro entre los antiguos nahuas iba mucho más allá de la compañía cotidiana. Como explica la investigadora Mercedes de la Garza en su estudio El perro como símbolo religioso entre los mayas y los nahuas, este animal ocupó un lugar privilegiado dentro de la cosmovisión mesoamericana al convertirse en un mediador entre el mundo de los seres humanos y el ámbito de lo sagrado.
La especialista señala que los nahuas atribuían al perro un carácter profundamente simbólico. Era visto como un ser capaz de acompañar al hombre durante toda su existencia y continuar a su lado después de la muerte. Esa cercanía hizo que apareciera en mitos de origen, ceremonias religiosas, prácticas funerarias e incluso como compañero indispensable en la vida doméstica.
«Pero el perro como símbolo religioso fue más que una deidad astral: tiene otras varias significaciones, tanto para los nahuas como para los mayas, que se ligan estrechamente con el hombre, ya que fue considerado desde el compañero que lo sustituye ante los dioses en el sacrificio y que lo lleva a su destino final, hasta el antepasado y el héroe cultural que le da el fuego solar y, con él, la civilización. Es decir, que el perro está en el origen del hombre, en su vida cotidiana y en su muerte«, p. 30.
No obstante, Mercedes de la Garza también explica que el perro podía desempeñar distintas funciones simbólicas según el contexto. En algunos relatos era un auxiliar de los dioses; en otros aparecía como protector del hogar, compañero del cazador o sustituto ritual del ser humano en determinadas ceremonias. Su presencia constante refleja el lugar privilegiado que ocupó dentro del pensamiento religioso nahua.
No resulta extraño, entonces, que la literatura en náhuatl conserve poemas donde el perro aparece como el compañero más fiel del ser humano. La pregunta que plantea el poema traducido por Miguel León-Portilla —si el perro seguirá acompañando a su dueño después de la muerte— cobra un significado mucho más profundo cuando se entiende que, para los antiguos nahuas, esa posibilidad formaba parte de una creencia ampliamente compartida
El perro como compañero que guiaba el camino al Mictlán
Quizá la creencia más conocida sea la que relaciona al perro con el viaje hacia el Mictlán, el inframundo de la tradición nahua. De acuerdo con las creencias prehispánicas, cuando una persona moría debía atravesar diversos obstáculos antes de llegar al reino de los muertos. Uno de los primeros era cruzar un gran río. En ese momento aparecía su propio perro, quien permitía al difunto subir sobre su lomo para alcanzar la otra orilla.
No podía ser cualquier animal. Debía tratarse del perro que había acompañado a esa persona durante su vida, pues los demás podían convertirse en una amenaza durante el recorrido. La relación entre ambos trascendía la existencia terrenal y continuaba en el más allá.
Vista desde esta perspectiva, la pregunta del poema adquiere un significado completamente distinto porque ya no se trata de una simple expresión de cariño, sino de la esperanza de reencontrarse con el compañero destinado a guiar el último viaje.
Aunque hoy el xoloitzcuintle suele asociarse de inmediato con estas creencias, las fuentes históricas muestran que los nahuas conocían distintas clases de perros. El xoloitzcuintle era uno de ellos y destacaba por carecer de pelo, pero coexistía con otros tipos de perros domésticos que también formaban parte de la vida cotidiana.
Aunque hoy el xoloitzcuintle suele asociarse de inmediato con estas creencias, las fuentes históricas muestran que los nahuas conocían distintas clases de perros. NUPEC.Más allá de su apariencia, todos compartían un mismo valor simbólico, pues representaban la cercanía entre el ser humano, la naturaleza y el mundo espiritual.
Un poema que sigue conmoviendo siglos después
El poema traducido por Miguel León-Portilla conmueve porque habla de una relación que permanece vigente. Hoy los perros —o perrhijos, como se les dice comúnmente en ciertas esferas sociales—forman parte de millones de familias mexicanas y son vistos como compañeros inseparables. Hace siglos, los antiguos nahuas ya expresaban ese mismo afecto, pero además lo proyectaban hacia el más allá, convencidos de que el vínculo entre una persona y su perro no terminaba con la muerte.
Quizá por eso estas breves líneas siguen siendo tan actuales. En apenas unas palabras recuerdan que, para las culturas originarias de México, el perro fue un amigo, un protector y el compañero dispuesto a caminar junto al ser humano hasta el último de los caminos.
¿Sabías que el perro amarillo es de origen mexicano? Aquí te lo contamos
The post Día del perro: el poema en náhuatl que recuerda lo sagrado de este compañero appeared first on México Desconocido.
Contenido sindicado vía RSS de México Desconocido. Nota original: https://www.mexicodesconocido.com.mx/dia-del-perro-poema-nahuatl.html