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Migrar por México siempre ha sido una carrera de supervivencia, pero hacerlo siendo una mujer lesbiana, trans, un hombre gay, una persona no binaria o intersex añade capas de peligro que el Estado mexicano se niega a mirar. Lo que no se nombra no existe, y lo que no se cuenta, difícilmente se protege. Esta es la premisa que urge poner sobre la mesa del debate público en un país que ha pasado de ser una sala de espera hacia Estados Unidos a convertirse en el hogar permanente de miles de personas en movilidad humana.

En los próximos días, organizaciones de la sociedad civil que trabajamos con población en contextos de movilidad daremos a conocer el documento “Contabilizar para proteger: recomendaciones para la visibilización estadística de personas SOGIESC en contextos de movilidad humana en México”, en el que se mapea la realidad de la población con orientaciones sexuales, identidades de género y características sexuales diversas (SOGIESC) en las rutas migratorias de México. Los datos, o mejor dicho, la ausencia de ellos, son alarmantes. A través de acceso a la información, dirigidos al Instituto Nacional de Migración, la respuesta oficial ha sido el vacío absoluto: el Estado no sabe, o no sistematiza, cuántas personas de la disidencia sexual cruzan nuestras fronteras ni en qué
condiciones lo hacen.

Este apagón estadístico no es una simple omisión administrativa, es un acto de desprotección activa. Al no registrar de forma desagregada las identidades SOGIESC, las autoridades de migración diluyen las violencias específicas que esta población sufre, tales como violencia sexual, extorsión de redes criminales y de agentes estatales, o la segregación binaria y deshumanizante dentro de las estaciones migratorias.

Por su parte, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) reporta que de 2020 a 2025, apenas un 0.21% de sus solicitantes de asilo pertenecen a la población de la disidencia sexual. Cualquiera que recorra los albergues de la sociedad civil en Ciudad de México, Tapachula, Tenosique o Tijuana sabe que esa cifra es mayor. Las personas con identidades diversas por SOGIESC no se registran como tales porque tienen miedo a que el funcionario que debe protegerles les juzgue, les exponga o les niegue el derecho al asilo por sus prejuicios.

Frente a este escenario, la pregunta no es solo por qué no les contamos, sino ¿cómo visibilizar sin vulnerar?. Contar a las identidades diversas por SOGIESC migrantes no puede ser un ejercicio policial ni burocrático que revictimice. Se requiere transitar hacia metodologías éticas, donde las autoridades migratorias, de asilo y de registro de población en el país adopten principios de confidencialidad, cuestionarios autoaplicados y herramientas como el método de los dos pasos para identificar identidades trans y no binarias respetando siempre el nombre y la autonomía de las personas.

Es importante señalar que el uso del término SOGIESC responde a la necesidad de no invisibilizar la diversidad, pues supera el binarismo e incluye corporalidades e identidades que no encajan en el esquema tradicional de hombre/mujer. Además de que permite
nombrar las diversidades sexuales y de género, visibilizando a quienes desafían los parámetros normativos del sistema sexo-género.

Saber cuántas personas forman parte de esta población permitirá identificar con mayor precisión los riesgos y necesidades que enfrentan y, en consecuencia, diseñar respuestas más adecuadas. Mientras permanezcan invisibles por miedo a la estigmatización o porque los instrumentos estadísticos no las reconocen, sus derechos seguirán vulnerándose. Las organizaciones de la sociedad civil son quienes han asumido, casi en solitario, la tarea de abrir espacios de acogida seguros y brindar atención especializada a una población históricamente excluida y estigmatizada.

La publicación de este informe representa un llamado de atención urgente. Habrá que seguir de cerca sus hallazgos y, sobre todo, las acciones que puedan derivarse de ellos. Es momento de que las estadísticas públicas dejen de ser un mecanismo de invisibilización y se convierta en herramientas para garantizar que en México nadie se quede atrás, sin importar su orientación sexual, su identidad o expresión de género, ni sus características sexuales.


Contenido sindicado vía RSS de Conexión Migrante. Nota original: https://conexionmigrante.com/2026-/07-/23/contar-para-proteger/

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Escrito por
Conexión Migrante
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