El cenote Ch’oojaj no anuncia gran cosa desde la carretera. Un letrero de madera, un camino de terracería de poco más de medio kilómetro y una boca angosta entre las piedras es todo lo que ves antes de bajar. Después, la selva desaparece por completo. El techo se cierra sobre una bóveda tan alta que durante años los habitantes de la zona llamaron a este lugar «la catedral de las maravillas». Lo que encuentras a continuación puede parecer una visión, un paisaje de otro mundo.
Andrés AlonsoEl lugar se ubica en el extremo oriental de Yucatán, sobre la carretera federal 180 libre que une Valladolid con Cancún, en el tramo que corre entre Chemax y X-Can. Una cooperativa de la comunidad administra el sitio y ha intervenido lo mínimo indispensable. Esa decisión es justo lo que hace que la experiencia sea tan especial.
Cenote Ch’oojaj: agua que gotea
Los pobladores traducen Ch’oojaj como «agua que gotea» y el nombre describe con exactitud lo que ocurre ahí abajo. La lluvia se filtra por la piedra caliza, cae gota a gota desde la bóveda y deposita minerales durante milenios. De ese goteo paciente nacen las estalactitas que cuelgan del techo, mientras las estalagmitas crecen desde el piso para encontrarlas. Cuando unas y otras se tocan, forman columnas.
Manu CruzEn el cenote Ch’oojaj hay varias de esas columnas y el techo está poblado de formaciones de todos los tamaños. Si guardas silencio unos segundos, escucharás el goteo que sigue trabajando la roca mientras nadas. El proceso que dio forma a la caverna no se detiene.
Aide SánchezPara llegar al agua bajas por una escalera de piedra. Los integrantes de la cooperativa la construyeron así a propósito, porque la madera se vuelve resbalosa con la humedad permanente de la caverna. El descenso ronda los 15 metros y va abriendo poco a poco la vista de la bóveda. La caverna tiene iluminación.
Ya abajo, la galería se abre en forma de semicírculo sobre un cuerpo de agua azul y transparente. En las zonas alejadas de las columnas el cenote alcanza unos 15 metros de profundidad, así que saber nadar es indispensable. La cooperativa presta chalecos salvavidas de distintas tallas si no llevas el tuyo.
Cómo es nadar en el cenote Ch’oojaj
El agua está fría, de esas que cortan el aliento durante los primeros metros. Vale más entrar de golpe y dejar que el cuerpo se acostumbre.
Si llevas visor, la visita cambia por completo. Debajo de la superficie continúan las formaciones, con bases de estalagmitas que se hunden en el azul y paredes que descienden hacia la oscuridad. Una lámpara sumergible ayuda a dimensionar la profundidad real de la caverna. El sitio también recibe buzos con certificación de cueva, que exploran los pasajes más lejanos.
Dos detalles suelen desconcertar a los visitantes primerizos. Uno es la película que a veces se ve sobre el agua, que corresponde a los minerales disueltos en el cenote. El otro son unas semillas cafés del tamaño de una uva grande que flotan por ahí. Caen de los pixoyes que rodean la boca de la caverna y los encargados las dejan en el agua porque alimentan a los peces.
Kristine HaraLa cooperativa que cuida el lugar
El cenote Ch’oojaj pertenece a un colectivo de vecinos que lo abrió al público y lo mantiene con reglas claras. La más importante es que la ducha antes de entrar al agua es obligatoria, sin excepciones. Con ese filtro evitan que los bloqueadores, repelentes, cremas y desodorantes terminen en el cenote.
En la entrada hay baños, vestidores, regaderas y estacionamiento de terracería. También encontrarás una palapa que se renta para comer, con áreas de sombra para descansar entre chapuzones. Los alimentos no pueden consumirse dentro de la caverna. Los mismos integrantes de la cooperativa venden miel que ellos producen y artesanías de la región.
Qué más hacer cerca
El terreno del cenote Ch’oojaj incluye una gruta seca que se recorre con guía y donde aparecen formaciones distintas a las del área inundada. El descenso en rapel dentro de la cueva es otra de las actividades disponibles, con costo aparte.
A pocos kilómetros está el cenote Pueblo Fantasma, administrado por otra cooperativa. Se llega desviándose 10 kilómetros al norte desde X-Catzín y ofrece un panorama parecido, con un rasgo propio: parte de la estructura interior colapsó hace miles de años y dejó un enorme conjunto de estalactitas acostadas en diagonal. Ese sitio sí tiene cocina y, si reservas con anticipación, puedes pedir una comida enterrada en píib y participar en el desenterrado.
La zona arqueológica de Cobá queda a 45 kilómetros de X-Catzín, alrededor de 38 minutos en auto. Valladolid, con su centro histórico y sus propios cenotes, está a menos de una hora por la misma carretera.
Cómo llegar al cenote Ch’oojaj
Desde Mérida, toma la carretera federal 180 rumbo a Valladolid, ya sea por la cuota o por la libre. El trayecto completo ronda las dos horas y media. Pasando Valladolid continúa hacia el oriente por la 180 libre en dirección a Cancún, sin tomar la autopista de cuota, hasta el poblado de Chemax.
De Chemax siguen unos 30 kilómetros de carretera hasta el desvío. El letrero de madera aparece del lado sur del camino, más o menos 8 kilómetros antes de llegar a X-Can. Desde ese punto restan entre 600 y 700 metros de terracería hasta el estacionamiento. El camino está sin pavimentar, pero la cooperativa lo mantiene en buenas condiciones y cualquier auto lo transita.
Desde Valladolid son unos 57 kilómetros y cerca de 50 minutos al volante. Desde Cancún, el recorrido por la carretera libre toma alrededor de una hora con cuarenta minutos.
Andrés AlonsoHorarios, costos y recomendaciones para visitar el cenote Ch’oojaj
El cenote Ch’oojaj abre todos los días de 9:00 a 16:30 horas. La entrada tiene un costo de $50 MXN por persona, aunque la tarifa se ha movido en los últimos años, así que conviene confirmarla al llegar. Los menores de cinco años no pagan. El recorrido por la gruta seca y el descenso en rapel se cobran por separado.
- Llega temprano. Entre las 9:00 y las 11:00 horas es común tener la caverna entera para ti.
- Lleva visor y tubo. La mitad del atractivo del cenote está bajo la superficie.
- Usa calzado acuático. Las piedras del acceso permanecen húmedas casi todo el tiempo.
- Empaca una toalla de secado rápido. El aire dentro de la cueva es fresco y al salir mojado se siente frío.
- Carga efectivo. No hay cajeros en el camino ni terminal de pago en la taquilla.
Visitar el cenote Ch’oojaj es encontrar una de las cavernas mejor conservadas de la península, justo al lado de una carretera por la que pasan miles de personas cada día sin detenerse. Ahora ya conoces el secreto.
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