La historia se repite, como tantas otras veces: del “mayor desastre ambiental en la historia de la minería en México” (40 mil metros cúbicos de ácido sulfúrico en los ríos Sonora y Bacanuchi, el 6 de agosto de 2014), sin dejar de lado el derrame de tóxicos en el Mar de Cortés (3 mil litros de ácido sulfúrico, en julio de 2019), a lo más reciente, que no lo último (70 mil litros de hidrosulfuro de sodio vertidos en un arroyo de Naco, Sonora, el pasado 26 de julio, afectando una zona de 1.7 kilómetros cuadrados; originalmente se habló de 59 mil litros), tras el descarrilamiento de un vagón de Ferromex (propiedad de Grupo México) en el municipio de Naco, Sonora, y lo que se acumule.
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