Carlos Enrique Taboada es considerado, con toda razón como el maestro del cine de terror en México. Sus filmes son auténticos clásicos de género y han dejado una huella imborrable entre los cinéfilos. No obstante, en los años ochenta este aclamado director realizó su último trabajo, considerado por la crítica especializada como su mejor película. Se trata de la aclamada Veneno para las hadas.
Afiche de Veneno para las hadas. © IMCINE.La última obra maestra de Carlos Enrique Taboaba
Carlos Enrique Taboada (1929-1997) es un caso excepcional en el cine mexicano. Nacido y criado en el ambiente cinematográfico, desde los años cincuenta trabajó como guionista y director tanto de películas como de programas de televisión. Aunque era más afecto al melodrama y la comedia, hacia los años sesenta Taboada se estacó en el cine de terror. A finales de aquella década vino su primer gran largometraje: Hasta el viento tiene miedo (1968). Después le siguieron las otras dos películas que lo consagraron, El libro de piedra (1969) y Más negro que la noche (1975). En la actualidad, es considerado como el único director mexicano que construyó su carrera fílmica con historias donde los fantasmas, brujas y eventos sobrenaturales, son elementos primordiales.
Es así que en 1984 inició la filmación de la que sería su última obra maestra del cine de terror: Veneno para las hadas. Producida por el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), contó con guion del propio Taboada, música de Carlos Jiménez Mabarak, fotografía de Guadalupe García y las actuaciones estelares de las pequeñas actrices Ana Patricia Rojo y Elsa María Gutiérrez. Finalmente, el largometraje se estrenó el 2 de octubre de 1986.
Carlos Enrique Taboada con las pequeñas actrices Ana Patricia Rojo y Elsa María Gutiérrez. © Cultura UASLP.Una sinopsis de Veneno para las hadas
La historia de Veneno para las hadas se centra en las pequeñas Verónica (interpretada por Ana Patricia Rojo) y Flavia (interpretada por Elsa María Gutiérrez) durante los años cuarenta. Verónica es una niña que habita la fantasía. Huérfana ya que sus padres murieron en un accidente, vive con su abuela y su nana, quien le cuenta historias de brujas. Por ello, siente una fuerte predilección por aquellos personajes; los considera todo poderosos y se imagina constantemente siendo una. Por otro lado está Flavia, quien llega al colegio en el que está la primera. Con padres amorosos, buena condición económica y un carácter amable, disfruta de su condición y vive cabalmente en la realidad.
Al estar en el mismo salón de clases, Verónica y Flavia establecen una difícil amistad. Movida por la envida y, haciendo uso de mentiras y meras coincidencias, la primera chiquilla insiste a la segunda de que es una bruja. Esto empieza a trastornar a la pobre de Flavia, quien movida por la sugestión, empieza a creer que en efecto, su amiga tiene poderes sobrenaturales. Todo llega a un punto culminante cuando Verónica convence a su desdichada compañerita de preparar veneno para las hadas, enemigas naturales de las brujas, según los relatos de su nana. Esto traerá funestas consecuencias para el par de niñas.
La tensa relación entre Flavia y Verónica es un enfrentamiento entre la realidad y la fantasía. © IMCINE.El terror de Veneno para las hadas y su legado en el cine mexicano
Lo interesante de la última película de Carlos Enrique Taboada es presentar un filme de terror sin elementos sobrenaturales. En Veneno para las hadas, el nudo principal de la trama es que pasa cuando la fantasía y la realidad se enfrentan. En este sentido, la ensoñación brujeril en la que vive constantemente Verónica le sirve para compensar su orfandad y hacerla sentir empoderada. Empero, al chocar con el realismo en el que vive Flavia al tener unos padres atentos y presentes, genera un terrible conflicto. Al final, la primera chiquilla logra hacer que su amiga también entre, crea y viva en su mundo fantástico. Desgraciadamente, esto es un tránsito traumático para la gentil Flavia, disociándola de la realidad. Paradójicamente, ella se vuelve el juez y verdugo de Verónica, quien paga las consecuencias de sus fantasiosas mentiras. Toda la tensión del filme se centra en las niñas; los adultos nunca muestran su rostro, solo se les observa de espaldas o parcialmente.
Aunque el largometraje tuvo un rendimiento comercial discreto en las taquillas del país, las anteriores características hicieron de él un trabajo aclamado por la crítica especializada. Y no solo eso, también se volvió un filme de culto para los fanáticos del cine de terror. Además, la película ha sido un referente obligado para directores de la talla de Guillermo del Toro. Y es que precisamente, a menudo, lo más terrible de la vida no proviene de fantasmas, demonios o brujas, sino de la propia inocencia infantil.
El terror en Veneno para las hadas solo necesita de la inocencia infantil para potenciar el miedo, el misterio y la tragedia. © IMCINE.The post ‘Veneno para las hadas’ cumple 40 años de su estreno appeared first on México Desconocido.
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