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Después de 13 años, el caricaturista Abel Quezada (Monterrey, 1920 - Cuernavaca, 1991) vuelve a tener una exposición individual en la Ciudad de México y la ocasión es más particular porque se explora una faceta un poco menos conocida: sus pinturas dedicadas al deporte. Se trata de ¡México-México-México! Abel Quezada entre arte y deporte, que se exhibe en en el Museo Kaluz hasta el 31 de agosto.

Entre caricaturas y pinturas, algunas obras inéditas, el museo explora la pasión que sentía Quezada por el deporte, en particular el beisbol, donde retrata a sus colegas de la prensa cubriendo un partido en la pintura “Reporteros Trabajando”, y el box, donde retrató al pugilista Kid González.

En el recorrido también hay pinturas sobre equitación, billar y futbol, entre esas piezas destaca un lienzo dedicado a la natación, por ser nada más y nada menos que un homenaje al recién fallecido David Hockney, una pintura que Quezada realizó en 1988 y tituló como “Homenaje a David Hockney [somos y tenemos todo para su alberca]”.

Ery Camara, responsable de conservación de la colección del Museo Kaluz, recuerda que nunca es tarde para dedicar tiempo a los hobbies, pues cuenta que Abel Quezada comenzó a pintar hasta los 45 años.

“Ser caricaturista fue natural, como artista fue tan modesto que no participó en el mercado del arte, siempre prestó sus obras a sus amigos, no los vendió. Incluso en el reverso de las pinturas hay uno que dice ‘se lo presto al Museo Tamayo por 99 años’. Era muy respetuoso del arte porque no se consideraba pintor profesional, sino pintor de domingos”, comenta Camara.

Aunque enfocada en el deporte, la exposición comienza con un núcleo dedicado a contextualizar la trayectoria de Quezada, considerado como uno de los 10 mejores caricaturistas por la revista Time, en 1989.

Se exhiben ejemplos de su trabajo publicitario, así como cartones que publicó en periódicos y las portadas que ilustró para revistas como The New Yorker y The New York Times Magazine. Además, se muestran otras pinturas que hizo y que no tratan sobre deporte, como “Manipulador de hombres”, “El picnic” y “Comales”, todas de la colección del Museo Kaluz.

Un cuadro que destaca y da la bienvenida a los visitantes, es “El tren de mis amigos Los divinos”. Llama la atención no sólo porque la figura del tren es una constante en la obra de Quezada, sino porque retrata en todos los vagones a sus amigos intelectuales con quienes se reunía para tomar café en la colonia Juárez, entre los que están José Emilio Pacheco, Alfonso Reyes, Juan Rulfo, Octavio Paz, Juan Soriano, Carlos Monsiváis, Carlos Fuentes, Tito Monterroso, Julio Scherer, Luis Buñuel, Julio Cortázar, Lupe Marín (la única mujer) y hasta presidentes, como Miguel de la Madrid, Gustavo Díaz Ordaz o Luis Echeverría, a quien después le borraría la cara.

La exposición concluye con una serie de cartones dedicados al futbol, donde Quezada hacía comentarios cómicos y críticos sobre la relación de la sociedad mexicana con este deporte, en el que siempre ha vertido todas sus esperanzas.

“Las obras son de una actualidad increíble y la verdad no sé cómo interpretar eso: si realmente no hemos progresado en lo absoluto o es una cosa cíclica, que los problemas los hemos resuelto a medias y siguen vigentes”, comenta Abel Quezada hijo.

El Museo Kaluz se localiza en Av. Hidalgo 85, Centro Histórico.

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