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El gobierno federal mantiene el foco en atender las causas que llevan a las personas a cometer delitos

Tras años de sobrepoblación, lamentables eventos que han dejado decenas de pérdidas humanas y una violencia que pulula en cada espacio, el Centro Penitenciario de Mazatlán volvió a cimbrar las estructuras de seguridad.

Esta vez ocurre en el contexto de un estado convulso, Sinaloa, que ve cómo el desorden originado por el crimen organizado se expresa en cada espacio donde está presente.

Los días 8 y 9 de octubre, dos riñas en áreas de módulos y talleres del también conocido como penal El Castillo dejaron un saldo de 12 personas fallecidas, entre ellas un menor de dos años de edad que se encontraba en el área de visitas familiares.

Confesión de lo inverosímil: la ausencia de un líder y el uso de armas de fuego

Los reportes de la autoridad señalan que los recientes eventos de violencia tuvieron lugar por peleas internas entre integrantes del grupo de Los Chapitos —también conocidos como Los Menores—, surgidos desde el Cártel de Sinaloa.

Como síntoma de desgobierno y de la falta de acciones efectivas de readaptación social, la ausencia del líder interno que controlaba a los presos integrantes de esa pandilla —luego de que fue liberado— desató el infierno.

No hubo quién controlara o mediara, y vinieron los enfrentamientos entre ellos mismos.

Los reos usaron armas de fuego el primer día y diversas armas blancas durante el segundo, a pesar del reforzamiento de la seguridad y de todos los protocolos que pudieran tener a la mano.

Un poder formal superado por el poder real, basado en la violencia irracional, todo ello alimentado por condiciones deplorables de prevención, vigilancia, atención y readaptación, además de la corrupción y la colusión campeantes.

Un informe de resultados que llega tarde

Desde el inicio de este gobierno se han detenido 70 mil personas, lo que representa sobrepoblación en los centros penitenciarios y retos en derechos humanos y esquemas de seguridad al interior y exterior de las instalaciones, máxime cuando se trata de espacios estatales.

El gobierno federal informó que se han realizado nueve operativos en Sinaloa, que permitieron reubicar a 636 reos en distintos centros federales de reinserción social (Ceferesos).

Además, se llevaron a cabo 10 mil 513 revisiones ordinarias y 31 operativos extraordinarios en los que fueron asegurados más de 306 mil objetos y sustancias prohibidas y, aun así, en el penal de Sinaloa la refriega fue con armas de fuego.

A partir de los protocolos de prevención y vigilancia, los códigos de emergencia en los centros penitenciarios disminuyeron 35 %, con impacto a la baja en riñas, agresiones, amenazas y otras situaciones de riesgo.

Hay mil 192 elementos más en el sistema y se creó la Unidad de Reacción Penitenciaria para atender situaciones de riesgo y brindar apoyo a las entidades federativas.

Nuevo modelo de gestión penitenciaria nacional

En la conferencia presidencial del 13 de octubre se dio a conocer que entrará en vigor un nuevo modelo de gestión y atención penitenciaria nacional que, además de ampliar la infraestructura, busca fortalecer los protocolos de seguridad, profesionalizar al personal y modernizar los procedimientos de administración, vigilancia y control de los penales.

En coordinación con los gobiernos estatales, se construirán seis nuevos centros penitenciarios en el Estado de México, Nayarit, Sonora, Sinaloa, Veracruz y Chiapas, con una capacidad para 18 mil 480 espacios.

Tendrán equipamiento de alto nivel, de acuerdo con el perfil y nivel de riesgo de las personas reclusas, y permitirán incrementar las acciones de reinserción social mediante educación, capacitación para el trabajo, servicios de salud y actividades deportivas.

Por los hechos recientes, Sinaloa tendrá el primero de los seis centros por construir, con una capacidad para recibir a dos mil 640 reos.

Se estima que para 2028 queden listos todos los penales.

Mantener la atención a las causas

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fue enfática al señalar que, así como se enfrenta la realidad de la sobrepoblación y el crimen en las cárceles mexicanas, se mantiene el foco en atender las causas que llevan a las personas a cometer delitos.

Es por esto que se registra el acelerado aumento en las matrículas de educación media superior y superior en el país.

Tan solo en este último nivel se prevé contar con 100 mil nuevos lugares para las y los jóvenes mexicanos, y todos ellos con beca. “La educación es el mejor instrumento contra la violencia”, recalcó la mandataria.

Este contenido es responsabilidad de Cisne Negro y no forma parte del contenido editorial de EL UNIVERSAL.


Contenido sindicado vía RSS de El Universal Opinión. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/opinion/articulista-invitado/la-violencia-en-sinaloa-alcanza-a-reclusos-des-trazos-de-gobernabilidad-y-respuestas-que-quieren-despojarse-de-lo-pragmatico/

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