A la más pura usanza de las tragedias griegas, la dirigencia nacional de Morena concluyó la definición de las 17 coordinaciones estatales de la 4T, con base en lo que se puede suponer es la línea política de la presidenta Sheinbaum, dejando en claro su distanciamiento pragmático con el partido-movimiento que encabeza.
Lo que parecía un desliz a los ojos de la opinión pública cobra carta de naturalidad dentro de la tragedia de matar al padre simbólico del Movimiento de Regeneración Nacional, toda vez que la cúpula partidista dejó fuera a los aspirantes identificados con el obradorismo: no fueron ni Andrea Chávez, ni Geraldine Ponce, ni Tatiana Clouthier.
El saldo hasta el momento es de 13 perfiles puramente de Morena, cuatro del Verde (Quintana Roo, Nayarit, Baja California Sur y San Luis Potosí) y ninguno del PT.
Con estas designaciones se consuma una variante de cisma político en el interior de la 4T que muestra a un expresidente AMLO y a su capacidad de maniobra y control político acotados, de modo que la doctora Sheinbaum comenzó a soltar amarras.
Ahora la nave del Estado queda libre, y el trazado del rumbo deberá ser esclarecido.
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