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Dos de las tres agencias calificadoras más relevantes del mundo tienen la calificación soberana de México en BBB-, es decir, a un escalón de perder el grado de inversión. Esto es relevante porque muchos de los grandes fondos de pensiones y aseguradoras mundiales no pueden, por regulación, invertir en instrumentos de deuda que no tengan al menos dicha calificación.

La pérdida del grado de inversión sería un evento negativo que dañaría la reputación del país entre los inversionistas, pero no sería catastrófico. En primer lugar, porque los mercados ya lo asumen: hoy México coloca deuda en dólares a tasas similares o incluso mayores a las de países que ya no tienen grado de inversión. Es decir, el efecto negativo del riesgo de perder grado de inversión en parte ya se ha materializado en mayores tasas de interés. Por otra parte, la profundidad del ahorro interno permitiría continuar financiando los déficits públicos. Buena parte de la deuda del gobierno está en pesos y en manos de inversionistas locales, lo que reduce su vulnerabilidad ante salidas de capital.

Ahora bien, la pérdida del grado de inversión no es algo inminente. Ambas agencias mantienen la perspectiva estable, lo que significa que, en circunstancias normales, pueden tardar un año o año y medio en cambiar la perspectiva a negativa y un periodo similar para bajar la calificación. Sin embargo, si seguimos en un escenario inercial, con déficits amplios (los requerimientos financieros del Sector Público, RFSP) de alrededor de 4% del PIB, la deuda como porcentaje del PIB seguirá creciendo.

En el paquete fiscal para 2027, la Secretaría de Hacienda se fijó un objetivo de RFSP de 3.9% del PIB. Creo que es positivo que se siga con el objetivo de consolidación fiscal. Esto es particularmente valioso en un mundo en donde cada vez más economías ven sus cuentas fiscales deteriorarse. Sin embargo, déficits como este no son suficientes para estabilizar la deuda pública como porcentaje del PIB (algo de particular interés para las calificadoras). En BBVA Research estimamos que esta deuda llegará a 55.8% del PIB el año que viene y a 60% al final de la administración. Con esta trayectoria eventualmente se perdería el grado de inversión.

Para evitar que esto suceda se requieren RFSP de 2.9% del PIB. Es decir, una consolidación fiscal de al menos otro punto del PIB. Esto sería complicado de obtener por el lado del gasto, pero habría formas de lograrlo por el lado de la recaudación. Una sería un acuerdo federal en el que la Federación recaude el impuesto predial y devuelva parte de lo recaudado a los municipios, que hacen muy mal este cobro. En los países de la OCDE este impuesto representa 4% del PIB. En México apenas el 0.4%. Con tan sólo eficientar la recaudación sería posible avanzar en la consolidación y mantener el grado de inversión. Otra idea sería eliminar la tasa 0 de IVA en alimentos y medicinas asegurando que se aplique solamente para alimentos de la canasta básica y compensando a los deciles más bajos de la población. Y finalmente, si se reduce la actividad de refinación de Pemex, en la que en promedio se ha venido perdiendo un punto y medio del PIB, también se lograría el objetivo. Ninguna de estas medidas es políticamente sencilla, pero son preferibles a esperar que la dinámica de la deuda obligue a un ajuste abrupto.

Desde luego que México debe aspirar a más que conservar el grado de inversión. Se necesita aumentar la recaudación de forma sustancial para que se puedan hacer las inversiones necesarias en salud, educación e infraestructura, imprescindibles para aumentar la movilidad social y lograr mayores tasas de crecimiento. México es de los países que menos recaudan, como porcentaje del PIB, de América Latina. Esto debe cambiar. Para ello hay que reducir la informalidad. Mientras dos terceras partes de las empresas del país sean informales es difícil aspirar a una recaudación medianamente adecuada.

Creo que el país necesita una reforma fiscal que aumente la base. Pero, mientras eso ocurre, considerando los retos políticos que supone, se pueden tomar medidas que ayuden a estabilizar la deuda y mejorar el perfil de riesgo del país.


Contenido sindicado vía RSS de El Financiero. Nota original: https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/carlos-serrano-herrera/2026/10/08/la-perdida-del-grado-de-inversion-es-evitable/

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Escrito por
El Financiero
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