ÚLTIMA HORA
¿Qué dice la Ley de Rentas Justas, Razonables y Asequibles que la Jefa de Gobierno envió al Congreso local?; aquí te explicamos Costa Rica inaugura megacárcel al estilo Bukele: ¿A quiénes recluirán en el penal de alta seguridad? Villoro pide más presupuestos para ciencia, cultura, educación y salud, "pilares esenciales de una política de izquierda” México realizó más de 9 mil visitas a centros de detención migratoria en USA durante 2026 ¿Quién es David Martínez, el empresario detrás de Fintech, que comprará AT&T con Televisa y evita los reflectores? ¿Cuáles son los mejores jeans de mezclilla para mujeres ?; Profeco evaluó 23 marcas del mercado Trump vuelve a elogiar a Sheinbaum en mítin de Arizona: ‘Tiene la voz más hermosa’ ¡Hay trabajo en Canadá para mexicanos 2026! Restaurante busca cocinero y paga $19 CAD la hora Televisa va por AT&T México sin debilitar su perfil crediticio, anticipa S&P Cae el "Wicho", operador financiero de "Los Rugrats", grupo afín a la "Mayiza"; es requerido en EU
1 min de lectura

La arquitectura es música congelada. Lo dijo Friedrich von Schelling; Johann Wolfgang von Goethe lo diseminó; Arthur Schopenhauer lo glosó. Frase afortunada, sin duda, a la que bien puede añadirse su contraparte lógica: la música es arquitectura en movimiento. Estos conceptos fueron el cimiento de un reciente concierto del Ensamble del CEPROMUSIC que, bajo la dirección del siempre acucioso José Luis Castillo, se realizó en el Lunario del Auditorio Nacional en homenaje al gran arquitecto mexicano Teodoro González de León (1926-2016), quien además fue un melómano de altos vuelos, con gustos eclécticos y gran conocimiento de causa, con un especial gusto por la música moderna y contemporánea, que conocía a fondo. El Lunario no es el hábitat natural del CEPROMUSIC, pero vale recordar que la remodelación del Auditorio Nacional y sus instalaciones conexas fue realizada por González de León en complicidad con su colega Abraham Zabludovsky. Claro, el público no fue la clientela usual del CEPROMUSIC; aquello fue más una función social que estrictamente musical, pero sus resultados artísticos fueron de primer orden. Lástima que el 90 por ciento del público invitado ni se enteró de la calidad de la música que le fue ofrecida esa noche.


Contenido sindicado vía RSS de La Jornada Opinión. Nota original: https://www.jornada.com.mx/2026/09/05/opinion/a04a1cul?partner=rss

Publicidad
Nota sindicada de La Jornada Opinión · Leer la nota original ↗
Escrito por
La Jornada Opinión
Fuente externa · Sindicación RSS · Carta de México

Contenido sindicado vía RSS desde La Jornada Opinión. Los derechos pertenecen a su editor original.