ÚLTIMA HORA
VIDEO l Agentes de ICE intentan arrestar a ciudadano y termina herido en Long Beach Dónde probar mole poblano en Puebla: restaurantes y experiencias Hacienda activa fondo de estabilización para subsanar recursos a estados y municipios; medida busca alinearse al PEF Atlético de San Luis vence al Querétaro y se lleva el ‘Clásico de la 57’; los potosinos sueñan con la Liguilla Mapa de protestas en Europa y América exponen descontento social; ciudadanos exigen respuestas a sus gobiernos Latinos reprueban a Trump, 49 estados desaprueban su gobierno Inversiones en sector inmobiliario avanzan por Plan México e IP; reportan nuevo proyecto de 100 mdd "Quiero que mi hija Liora sepa que estoy luchando por ella"; madres caminarán desde la CDMX hasta Veracruz para exigir justicia Bolsonaro pide anular candidatura de Lula en Brasil; acusa propaganda indebida en WhatsApp Todo sobre el caso de Emiliano Andrade; el mexicano que murió en un centro de ICE en Texas
2 min de lectura

Erick Portillo puede mirar desde lo más alto, con una histórica medalla de plata que lo consagró como subcampeón mundial de salto de altura. Sin embargo, el brinco del Chapulín estuvo lejos de ser sencillo.

En su adolescencia, mientras perseguía sus sueños en el atletismo, vivió una situación económica compleja que lo dejó sin casa durante dos meses.

“No tenía dinero para rentar. Ni para nada. Mi solución para tener dónde dormir —porque en donde vivía se venció el contrato y no tenía para pagar— fue irme a abajo de las gradas del estadio donde entrenaba en Querétaro”, compartió en entrevista para EL UNIVERSAL Deportes.

Después de dejar atrás su niñez en tierras chihuahuenses, Erick se marchó a los 16 años con una creciente ambición: aquella que, en la adolescencia, te hace sentir capaz de todo. Vivió un tiempo en Estados Unidos, pero decidió regresar a México, donde finalmente contactó a un entrenador de Querétaro.

Retornar a Chihuahua era una posibilidad, más aún porque siempre sintió el apoyo de sus padres, pero Erick decidió quedarse en Querétaro para continuar entrenando.

“Decidí quedarme en Querétaro para buscar la manera de seguir entrenando y salir adelante. Era una bodega donde se guardaba el material. Había colchonetas. Era un techo, al menos. Busqué la manera y ahí estuve viviendo más o menos dos meses; comiendo donitas y leche”, recordó Portillo.

Su esfuerzo pronto encontró recompensa, después de que se proclamó campeón panamericano Sub-20 y comenzó a recibir apoyos que le permitieron encontrar un hogar.

Sin embargo, con el pasar de los años, encontró otro de los costos de aquella decisión: la distancia de su familia.

“Muchas veces he pensado ‘¿sabes qué? Esta temporada mejor ya no entreno’. O ‘hasta aquí lo dejo’. Justo por querer estar con mi familia. Por querer convivir con ellos. Ha sido de las cosas más pesadas. Me encantaría disfrutar de mis papás porque de chiquito lo disfruté cuando viví con ellos, pero me fui a los 16 años de la casa y siento que pude haber disfrutado un poquito más”, admitió.

Únete a nuestro canal


Contenido sindicado vía RSS de El Universal. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/deportes/erick-portillo-el-subcampeon-mundial-de-salto-de-altura-que-durmio-bajo-las-gradas-de-un-estadio-en-queretaro/

Publicidad
Nota sindicada de El Universal · Leer la nota original ↗
Escrito por
El Universal
Fuente externa · Sindicación RSS · Carta de México

Contenido sindicado vía RSS desde El Universal. Los derechos pertenecen a su editor original.