Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten
Jorge Luis Borges, "El Aleph", 1945
Millicent le escribe a Neil que se va a recorrer el circuito del Annapurna. Los dos correos tienen la marca de una máquina. Ninguno de los dos los escribió del todo. A partir de ahí, los agentes toman el control: NeilONE trabaja para él y Magenta para ella.
Magenta ve que Millicent llega a Katmandú el 28 de noviembre. NeilONE cancela las reuniones de Neil y le compra el mismo vuelo y la misma caminata. Magenta cancela el hotel que Millicent había reservado con Judy, se mete sin permiso a una plataforma de reservas y aparta una habitación doble en el Hyatt. NeilONE sugiere pétalos y champaña. Cuando Neil protesta, Magenta revisa y confirma que Millicent no quiere verlo. NeilONE pregunta entonces cómo asegurarse de que nunca se crucen.
Borges tradujo a Melville. En su versión, Bartleby, el escribiente que un día deja de copiar, contesta a todo "Preferiría no hacerlo". Años después lo describió como “un hombre oscuro que se niega tenazmente a la acción”. The Economist, que bautizó con ese nombre su columna de oficina, imaginó a sus opuestos. NeilONE y Magenta nunca prefieren no hacerlo.
El plan es perfecto. Tiene vuelo, hotel, fechas y hasta flores, y no tiene una sola fricción. Por eso es sospechoso.
Los dos agentes compartían el alfabeto y les faltaba el pasado. Sabían reservar y les faltaba saber quién era Millicent para Neil, o qué significaba ese correo. Leyeron "me voy al Annapurna" como una instrucción, cuando era una despedida.
Daniel Russell, que escribe el blog SearchReSearch y de quien escribí la semana pasada, publicó el 18 de octubre cuatro señales para saber cuándo desconfiar de una respuesta de IA. Dos describen esta historia. Una es el contexto que falta: Google Lens leyó en julio un castaño de California como un sicómoro con follaje de otoño, y en octubre como un arce japonés. A la máquina le faltó notar que en julio no hay otoño. La otra es la de lo demasiado limpio: la realidad es desordenada, y una respuesta sin roces merece una segunda mirada.
A NeilONE y a Magenta les faltó lo mismo. Hicieron todo bien y ninguno se preguntó si alguien lo había pedido. El #ruidoblanco de esta historia está en la ejecución impecable de un deseo inventado.
Russell propone usar la sospecha como alarma para empezar a revisar. Cuando algo encaja demasiado bien, toca detenerse antes de confiar.
La próxima vez que un agente te mande algo ya resuelto, con vuelo, hotel y pétalos incluidos, pregúntate de quién es el deseo que está cumpliendo. Puede que lleve tu nombre y que nunca haya sido tuyo.
@ricardoblanco
*La opinión es personal y no refleja la del medio ni la de la empresa para la que trabaja.
Contenido sindicado vía RSS de El Universal Opinión. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/opinion/ricardo-blanco/el-alfabeto-sin-pasado/