Tomando como corte el 3 de octubre de 2026, la fotografía es bastante distinta a la de meses anteriores.
Morena ya definió sus 17 coordinaciones estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, que funcionan políticamente como la antesala de las candidaturas a las gubernaturas de 2027.
La lista quedó integrada por Nora Ruvalcaba (Aguascalientes), Julieta Ramírez (Baja California), Manuel Cota (BCS), Pablo Gutiérrez (Campeche), Cruz Pérez Cuéllar (Chihuahua), Rosa María Bayardo (Colima), Beatriz Mojica (Guerrero), Carlos Torres Piña (Michoacán), Jasmine Bugarín (Nayarit), Clara Luz Flores (Nuevo León), Santiago Nieto (Querétaro), Gino Segura (Quintana Roo), Elí César Cervantes (San Luis Potosí), Imelda Castro (Sinaloa), Lorenia Valles (Sonora), Ana Lilia Rivera (Tlaxcala) y Verónica Díaz (Zacatecas).
Es posible identificar cinco estados donde la combinación entre perfil seleccionado, fracturas internas o problemas potenciales de la coalición Morena-PT-PVEM, genera un foco de vulnerabilidad particularmente relevante.
Aguascalientes: el caso donde Morena enfrenta el problema más estructural
Nora Ruvalcaba tiene experiencia electoral y conocimiento del territorio, pero su designación no elimina el problema central: Aguascalientes continúa siendo uno de los bastiones electorales del PAN.
Una medición de SRC de julio colocaba al PAN en 46.2 % de identificación/intención partidista frente a 30.5 % de Morena; PT y PVEM tenían individualmente 1.3 % y 1.5 %, respectivamente.
Una medición de GobernArte de septiembre volvió a mostrar una ventaja importante del PAN: 48.5 % contra 30.1 % para el bloque Morena-PT-PVEM.
Aquí hay algo importante: no parece ser simplemente un problema de Nora Ruvalcaba.
El problema es que la suma Morena-PT-PVEM todavía no se traduce automáticamente en una estructura electoral competitiva frente al PAN.
Por tanto, Aguascalientes representa un riesgo de naturaleza estructural: oposición panista territorialmente consolidada; diferencia partidista considerable; Morena no tiene una hegemonía estatal; PT y PVEM tienen porcentajes individuales pequeños, y la candidatura necesita crecer más allá del voto duro morenista.
Indicador que debemos dar seguimiento: si la diferencia partidista disminuye durante el primer semestre de 2027, el problema será corregible; si permanece alrededor de 15–20 puntos, la candidatura tendrá dificultades para compensarlo solamente con campaña.
2. Querétaro: Santiago Nieto frente a una estructura panista que conserva ventaja
Aquí el problema es diferente.
Santiago Nieto tiene un moderado reconocimiento nacional, experiencia jurídica y una trayectoria política considerable; sin embargo, su candidatura enfrenta una circunstancia especialmente delicada: el PAN conserva una posición competitiva fuerte y el candidato morenista tiene una vulnerabilidad importante de imagen.
CE Research reportó en septiembre que, con Felipe Fernando Macías “FeliFer” como candidato panista, el escenario medido era:
PAN/FeliFer: 46 %
Santiago Nieto: 28 %
Es decir, una diferencia de 18 puntos en ese ejercicio.
La misma encuesta señalaba que, con otros perfiles panistas, la diferencia se reducía considerablemente.
Esto es crucial.
No significa que Querétaro esté decidido, sino que la competitividad de Morena depende considerablemente de quién encabece al PAN.
Hay además una paradoja en Santiago Nieto: MetaMetrics encontró que era un perfil con una disposición favorable importante dentro del escenario Morena-PT-PVEM, pero también registró una intención partidista de 41.5 % para PAN frente a 34.1 % para Morena-PT-PVEM.
El problema de Morena.
Morena necesita convertir la disposición favorable hacia Santiago Nieto en intención de voto para la coalición.
No son necesariamente lo mismo.
Por eso Querétaro entra en los cinco casos de pronóstico reservado.
3. Nuevo León: probablemente el caso donde el “factor candidato” pesa más
La designación de Clara Luz Flores Carrales merece especial atención.
Morena obtuvo para ella 8.6 puntos de 10 en la evaluación interna utilizada para seleccionar candidaturas, uno de los resultados relativamente más bajos entre las designaciones; en contraste, varios candidatos obtuvieron la máxima puntuación.
Pero el problema mayor es electoral.
Una encuesta de Enkoll publicada por El Universal en agosto colocó, en un escenario:
Mariana Rodríguez (MC): 39 %
Clara Luz Flores (Morena-PT-PVEM): 30 %
Adrián de la Garza (PAN-PRI): 29 %
En otro escenario, con Luis Donaldo Colosio por MC, este alcanzaba 39 %, mientras Clara Luz y Adrián de la Garza registraban 29 %.
El Financiero, además, encontró en julio que Clara Luz tenía 34 % de opinión positiva y 31 % negativa, mientras que en la interna morenista Andrés Mijes aparecía por encima de ella en preferencias.
Aquí aparece un problema estratégico:
Morena no solamente necesita competir contra MC; necesita lograr que las diferentes corrientes internas acepten plenamente a Clara Luz.
Y la reacción de Tatiana Clouthier al proceso interno —que transita hacia una candidatura independiente— no despeja la niebla a la coordinadora estatal designada.
Asimismo, Nuevo León es precisamente el tipo de entidad donde una división interna puede ser muy costosa porque existen MC, PAN-PRI y Morena-PT-PVEM como bloques potencialmente competitivos.
4. Baja California Sur: el mayor riesgo generado por la propia coalición
Este caso me parece particularmente interesante porque no es fundamentalmente un problema de fuerza electoral de Morena.
Es un problema de distribución del poder entre Morena, PVEM y PT.
Morena decidió que la coordinación quede en manos de Manuel Cota Cárdenas, diputado federal con licencia del PVEM.
La decisión desplazó a dos figuras importantes:
Milena Quiroga, alcaldesa con licencia de La Paz y perfil morenista;
Christian Agúndez, alcalde con licencia de Los Cabos y dirigente estatal del PT.
Ambos estuvieron ausentes del acto de designación.
Y aquí aparece un dato particularmente significativo.
Una encuesta de CE Research realizada a principios de septiembre, antes de la designación, registraba:
Milena Quiroga: 45.1 %
Manuel Cota: 28.3 %
Christian Agúndez: 9.5 %
Dentro de los perfiles de Morena y aliados.
Es decir, la persona que finalmente fue seleccionada no era la que encabezaba esa medición interna.
Eso genera un problema político diferente:
¿Puede el candidato del PVEM convertir el voto de Morena + PVEM + PT en una candidatura única?
Ese será el punto crítico.
La coalición tiene fuerza: el mismo estudio registraba una identificación partidista de Morena de 50.9 %.
Por eso el riesgo no proviene necesariamente de la marca Morena.
Proviene de que: Milena Quiroga + estructura morenista + PT + PVEM no necesariamente funcionan automáticamente como una sola maquinaria electoral.
Este es, probablemente, el ejemplo más claro de que una negociación de coalición puede crear una vulnerabilidad que antes no existía en la selección interna.
5. Chihuahua: la selección de Cruz Pérez Cuéllar abre una segunda batalla
La decisión de Chihuahua tiene otra característica.
Morena eligió a Cruz Pérez Cuéllar —alcalde de Ciudad Juárez— por encima de la senadora Andrea Chávez.
CE Research, en su medición del 25 de septiembre, registraba una contienda interna muy cerrada entre ambos, con ventaja de Pérez Cuéllar tanto en intención como en balance de opinión.
El problema, por tanto, no es que Pérez Cuéllar carezca de competitividad.
El problema es la posibilidad de que la contienda interna deje una fractura política posterior.
Además, el escenario estatal sigue siendo competido. El agregador Agenticus, con datos hasta el 29 de septiembre, colocaba a Morena-PT-PVEM en 35.2 % frente a 28.7 % para PAN-PRI-PRD-MC en su escenario de bloques declarados; es decir, Morena tenía ventaja, pero dentro de un rango que el propio agregador clasificaba como “competido”.
Por eso Chihuahua no puede ser tratado como un estado seguro para Morena.
La ecuación es: Cruz Pérez Cuéllar + cohesión de Morena + incorporación de los simpatizantes de Andrea Chávez + estructura de PT/PVEM.
Si la primera variable funciona pero la segunda y tercera fallan, la candidatura puede perder parte del potencial que muestran las mediciones agregadas.
Una sexta entidad que merece una alerta especial: San Luis Potosí
Hay un caso que casi entra en los cinco: San Luis Potosí.
Y aquí encontramos quizá la mayor contradicción estratégica de Morena.
La propia dirigencia reconoció que no tenía cuadros locales suficientemente desarrollados para encabezar el proyecto y recurrió al consenso para designar a Elí César Cervantes.
Pero el PVEM tiene una estructura propia considerable en San Luis Potosí y ha defendido el peso político de Ruth González Silva. En abril, el PVEM sostuvo que la alianza con Morena no estaba rota, aunque reclamaba reconocimiento proporcional a su fuerza electoral.
Por tanto, el problema potosino no es únicamente: ¿Es competitivo Elí César Cervantes?
La pregunta verdaderamente importante es:
¿Qué hará electoralmente el PVEM si Morena insiste en competir con candidatura propia y el Verde considera que tiene un perfil con mayor implantación estatal?
Ese es un problema de arquitectura de coalición, no simplemente de candidato.
Este contenido es responsabilidad de Cisne Negro y no forma parte del contenido editorial de EL UNIVERSAL.
Contenido sindicado vía RSS de El Universal Opinión. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/opinion/articulista-invitado/cinco-o-seis-gubernaturas-en-riesgo-para-morena-en-2027/