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A la vista de todos (léase connivencia de los sectores público y privado) y sin impedimento alguno, Genaro García Luna no sólo protegió al cártel de Sinaloa (del que recibió millones), sino que se dio tiempo, ya de salida como funcionario del calderonato y como “ciudadano de a pie”, para armar y amarrar jugosos cuan turbios negocios con particulares (la familia Weinberg) a costillas del erario y “triangular” de forma fraudulenta alrededor de 728 millones de dólares y 528 millones de pesos, por medio de un mecanismo igual de corrupto que de ilegal. El saqueo del hoy preso en Nueva York fue permanente, mientras en el sexenio de enrique Peña Nieto los órganos de “vigilancia”, “supervisión” y “procuración de justicia” simplemente voltearon para otro lado y fingieron demencia.


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