El pasado 25 de octubre fue un día de esperanzas para la democracia electoral, esperemos que el primer martes de noviembre también lo sea, a pesar de las sucias maniobras de la derecha. Los resultados electorales en Brasil y Serbia son una bocanada de esperanza para la democracia, porque van acompañados de una amplia movilización y participación de los votantes en las elecciones, con lo que se logró derrotar a los candidatos de derecha. Lo cual se suma a las amplias jornadas de protesta que se viven en Polonia, Francia, Bélgica, España, Portugal, Albania, Colombia, Argentina, entre otros, en donde la gente sale a manifestarse contra las políticas que buscan socavar los derechos sociales y los sistemas de protección social que están llevando a cabo gobiernos de corte conservador y fascista. Los poderes imperiales norteamericanos no deben estar muy contentos.
En el caso de Brasil, son varias las razones por las cuales Luiz Inácio “Lula” da Silva obtuvo un porcentaje mayor al 50 % de los electores, pero es importante destacar algunas. En primer lugar habría que decir que se debe a que aproximadamente el 80% de los electores brasileños salieron a votar, a ejercer su derecho, mientras que el abstencionismo se redujo a un 20%. Las cifras oficiales al cierre de la jornada electoral registraban que “Lula” alcanzó 51,79 % de los votos, es decir, un total de 64.256.232 sufragios. Con lo cual se colocó a más de 4 millones de los votos de su contrincante.
Después de los resultados de la primera vuelta electoral, la discusión superó la trampa de las redes sociales, en donde se bloqueo la difusión de mensajes relacionados con la campaña de Lula, mientras se favoreció a su contrincante ligado precisamente a los intereses de los dueños de las redes sociales y socios comerciales de quienes están destruyendo el mundo. Al salir del cerco mediático, la discusión se trasladó a las calles, los barrios, favelas y otros espacios de conversación de la gente, con la ventaja de que ya no podían manipular la información por parte de los medios de comunicación ligados a la derecha. Es importante recordar que en las elecciones no basta tener una buena campaña, sino se cuenta con la posibilidad de acceder directamente a la gente y que estas decidan conscientemente asistir a votar.
En el debate estuvo la defensa de los derechos sociales, frente a la postura de la derecha conservadora que lo que ofrece es precisamente lo contrario, acabar con la posibilidad de que las personas ejerzan sus derechos. Además de los bloqueos y sabotajes en las redes sociales, la derecha desalienta la participación de los votantes difundiendo mentiras y narrativas paralizantes, como aquella que repiten a diario: todos los políticos (y los programas de gobierno que representan) son iguales, así como que que votar no marca la diferencia o que no hay nada que hacer frente a la oleada conservadora o el pendula de la historia (reducción de los procesos históricos a una lógica mágica).
En Serbia ocurrió algo similar, ya que “Las cifras preliminares facilitadas por la comisión electoral de Serbia indicaban una participación récord, lo que, según los analistas, favorecería al movimiento estudiantil.” Después de 2 años de manifestaciones contra la corrupción y la ineficiencia gubernamental, de recorrer el país para hablar con la gente, el movimiento encabezado por los estudiantes logró un triunfo histórico en las elecciones del domingo.
También en Serbia se tuvo una de las participaciones de los electores más alta de su historia “cercana al 70%”. Al terminar la jornada electoral, las calles se convirtieron en una fiesta llena de esperanza por reconstruir el país y rescatar el sistema de protección social que la derecha se había dedicado a desmantelar (Aleksandar Vučić gobernó Serbia durante 14 años, desde 2012 hasta septiembre de 2026). Los poderes imperiales rusos no deben estar muy contentos.
La derecha conservadora y militarista en el mundo ha pretendido imponer una visión simplona y reductiva de la historia como un simple péndulo en donde un periodo le toca a los de derecha y otros a los de la izquierda, dejando de lado la lucha de los pueblos por sus derechos. Nada más alejado de la realidad. Los cambios en la historia y los resultados electorales no se deben solamente al papel de las redes sociales y el ánimo injerencista de los poderes imperiales (sean los norteamericanos, o los rusos). El motor de la historia reside en la lucha del pueblo organizado contra el capital y sus personeros. La gente en las calles estaba contenta celebrando derrotar a la derecha. Esperemos que así podamos ver imágenes del pueblo norteamericano, la tarde del primer martes de noviembre, por haber logrado frenar a la derecha.
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