ÚLTIMA HORA
Elsa Aguirre: de reina de belleza a leyenda de la Época de Oro del cine mexicano China acaba con los "amantes" y amistades generadas con IA Argentina vs Inglaterra: Horario y canales para ver EN VIVO la Semifinal del Mundial, HOY, miércoles 15 de julio Precio del dólar hoy 15 de julio de 2026 ¿Van a pasar el partido de Argentina vs. Inglaterra en TV abierta y a qué hora es el juego en México? SEP publica calendario OFICIAL 2026-2027: ¿Cuándo inicia el próximo ciclo escolar? Inglaterra ante Argentina, mucho más que un juego de futbol María Corina Machado dice que volverá "ahora" a Venezuela; pide ayuda a para "reconstrucción democrática" del país Truco para borrar archivos de los chats de WhatsApp y liberar espacio Juez ordena a Nicolás Maduro y otros chavistas pagar 314 mdd por demanda en EU por secuestro y terrorismo; excluye a Delcy Rodríguez
4 min de lectura

Durante mucho tiempo, la sustentabilidad fue vista como una agenda complementaria: positiva, deseable y reputacional, pero no siempre central para la toma de decisiones. En México, hablar de sustentabilidad es hablar de competitividad, continuidad operativa y capacidad de adaptación frente a un entorno ambiental cada vez más exigente. La presión sobre los recursos naturales y la volatilidad climática inciden en la forma en que producimos, invertimos, colaboramos y construimos confianza.

Estoy convencida de que la agenda ambiental dejó de ser un tema aspiracional para convertirse en una prueba de liderazgo. El reto para la industria no está sólo en anunciar metas, sino en demostrar cómo se gestionan los recursos críticos, cómo se toman decisiones con visión de largo plazo y cómo se participa de manera responsable en los territorios donde se opera. Ahí está, para mí, la diferencia entre generar impacto y construir legado: el impacto puede medirse en un resultado; el legado se demuestra en aquello que permanece.

Si hay un tema que refleja con claridad esta nueva realidad es el agua. Pocas conversaciones ambientales son tan sensibles, urgentes y cercanas a la vida cotidiana como la gestión hídrica. El agua es indispensable para las personas, los ecosistemas, la producción de alimentos, la industria y el desarrollo de las comunidades. Por eso, reducirla a un indicador operativo sería un error. La disponibilidad de agua es hoy una variable estratégica para el país y una responsabilidad compartida que exige disciplina, innovación y colaboración.

Los desafíos hídricos no se resuelven solo dentro de una planta ni desde una sola organización. La resiliencia de una cuenca se construye con las comunidades, autoridades, especialistas, organizaciones sociales y empresas que entienden que su permanencia depende también de la salud del territorio. En Heineken México lo abordamos desde una lógica clara: reducir el agua que usamos, reusar para mantenerla dentro del ciclo y reabastecer a las cuencas lo equivalente al agua contenida en nuestros productos, especialmente en zonas con estrés hídrico.

La eficiencia operativa importa, y mucho. En nuestra planta de Meoqui, Chihuahua, hemos alcanzado un estándar de 1.7 litros de agua por litro de cerveza, un referente de eficiencia a nivel mundial. Pero la eficiencia, por sí sola, no basta. El siguiente paso es mirar más allá de la operación y preguntarnos cómo contribuimos a regenerar, proteger y fortalecer los sistemas hídricos.

Un ejemplo relevante es Tecate. En la cuenca del Río Colorado, una de las regiones con mayor presión hídrica, logramos alcanzar el balance hídrico al reabastecer a la naturaleza la totalidad del agua contenida en nuestros productos. Detrás de ese resultado hay años de trabajo conjunto con aliados técnicos y comunidades locales: restauración de ecosistemas, recuperación de hábitats, acciones para favorecer el flujo de agua y proyectos productivos vinculados a la conservación. Para mí, éste es uno de los mejores ejemplos de lo que significa pasar del impacto al legado: cuando una meta ambiental deja de ser sólo un número en un reporte y se convierte en una capacidad instalada para una cuenca, una comunidad y un territorio.

En temas de agua, la credibilidad es tan importante como la acción. No basta con decir que se hace lo correcto; hay que poder explicarlo, medirlo y sostenerlo en el tiempo.

Por eso, cuando hablamos de pasar del impacto al legado, hablamos de elevar la ambición y también la responsabilidad. El impacto puede ser una cifra, un avance o un hito alcanzado. El legado, en cambio, se mide en capacidades que permanecen: cuencas más resilientes, comunidades mejor preparadas, operaciones más eficientes y una cultura empresarial que entiende que el agua y los recursos naturales no son sólo insumos, sino la base de un futuro compartido. En un país donde el agua será cada vez más determinante para el desarrollo, construir legado significa tomar decisiones hoy que puedan sostener la vida, la confianza y la prosperidad de mañana.


Contenido sindicado vía RSS de El Financiero. Nota original: https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/colaborador-invitado/2026/07/15/del-impacto-al-legado-el-agua-como-eje-de-resiliencia-empresarial/

Nota sindicada de El Financiero · Leer la nota original ↗
Escrito por
El Financiero
Fuente externa · Sindicación RSS · Carta de México

Contenido sindicado vía RSS desde El Financiero. Los derechos pertenecen a su editor original.